Coaching

Ley del espejo, ¿me veo o te veo?

¿Te pasó de sentirte molesto/a por la forma de ser de otra persona? Habla mucho, es muy extrovertido/a, ¡qué fuerte que se ríe!

Cuando te ocurre algo por dentro al ver que otra persona actúa de manera diferente a vos, mayormente sucede porque te gustaría verte así. Puede parecer contrario, pero es algo que alguien tiene, que vos no. En el reflejo del espejo, se ve lo que todavía no somos, pero podemos ser. El primer paso para lograrlo es tomar conciencia de ello.

Verme en el espejo me ayuda a seguir conociéndome cada día más y ver en qué áreas de mi vida debo seguir trabajando.

La ley del espejo cuenta con cuatro partes que nos ayudarán a responder las preguntas: ¿Qué es lo que refleja este espejo de mí? ¿Qué veo cuando me veo? ¿En mi reflejo veo quien quiero ser, o todavía estoy en proceso a serlo?

  • El lado opuesto: ver a una persona que es todo lo contrario a vos te ayudará a pensar… ¿Soy comprensible con quienes no accionan de mi misma forma? ¿Soy muy exigente conmigo? ¿Podría ser más flexible y permitirme salir de mi forma de ser automática?
  • Similitud: lo que te molesta es algo tuyo, una parte de tu ser que posiblemente no querés ver. Es una sombra a la cual te estás resistiendo y, lo que resiste, persiste en el tiempo. Si no me acepto, se me dificulta cambiar para evolucionar.

Pregúntate: ¿qué es lo que me molesta de esa persona? ¿tengo algo en común? ¿alguna vez acciono de su misma manera?

  • Expectativas Propias: cuando idealizo a otro/a o a una situación, estoy depositando en ello mis propias expectativas, como quiero YO que sea.

Lo ideal es comprender que no tengo el poder para controlar todo, te vas a sacar un peso de encima.

¿Qué es lo que esperaba de esa persona o situación y no fue? ¿cómo me sentí al darme cuenta de que no era lo que pensaba?

  • No hacer lo mismo: ¿qué cosas no me gusta que me hagan? ¿Yo se lo estoy haciendo a alguien más?

Comprender qué es lo que me duele o molesta y no hacerle pasar por las mismas situaciones a otras personas.

Hasta que no acepto y no aprendo de ello, no sano… La declaración de PERDÓN hacia otro/a, o conmigo mismo/a es lo que me llevará a tener paz y sanar.

Contenido exclusivo para MASSNEGOCIOS Diario Online

Fuente: Estefanía Talaván

 

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