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¡A veces no puedo con todo!

Hoy no pude con todo… ¿está mal? ¡No, no está́ mal!

Por el contrario, está bien a veces no poder con todo. Hoy temprano, desde que me desperté́, había pensado en hacer unas cuantas cosas y no pude con todo.

¿Qué sentí́? Primero me sentí́ mal, con culpa, angustia, tristeza, enojo, mi cuerpo se puso tenso, pesado y al mismo tiempo me cayeron un par de lágrimas de mis ojos.

Luego me dije, ¡BASTA! ¡¿Por qué te pones así y no te centrás en todo lo que sí hiciste?!

Fue en ese mismo momento cuando comencé́ a cambiar mi auto-diálogo, realicé un registro de lo que sí había hecho, y al instante empecé́ a sentirme mejor, más liviana, con alivio a partir de poder aceptar que a veces no puedo con todo y eso no está́ mal ni bien.

¡Permitámonos no poder con todo! Pongamos foco en reconocer nuestros progresos y avances. Soltemos toda exigencia y abracemos la excelencia.

  • La exigencia busca la perfección, la excelencia busca la mejora continua.
  • La exigencia interpreta el error como un fracaso, la persona que busca la excelencia lo ve como una oportunidad de aprendizaje.
  • La exigencia genera ansiedad y frustración ante la imposibilidad de tenerlo todo bajo control, en tanto que la búsqueda de la excelencia genera compromiso.
  • En la exigencia hay parálisis por el temor al error, en la excelencia hay creatividad.
  • La emoción que predomina en la exigencia es la desconfianza y el miedo; la emoción de la excelencia es ilusión y confianza.
  • El resultado de la actuación exigente es el reproche y la desvalorización, en tanto que en la excelencia hay celebración (se celebra el avance logrado, aunque no se haya llegado al 100%).
  • En la exigencia no hay feedback; en la excelencia se da y se recibe feedback como una herramienta de mejora.
  • El clima en el entorno de la persona exigente es de tensión, en el de la persona que busca la excelencia es relajado.
  • En exigencia no hay delegación, ante el temor a que las cosas no sean perfectas; en la excelencia hay delegación y por tanto desarrollo.
  • La persona exigente lleva las cosas al ser (soy torpe, lo he hecho mal, he fracasado, …), la persona que busca la excelencia lleva las cosas al hacer (este tema no ha salido bien, hay que prepararlo mejor…).

¿Buscás excelencia o exigencia?

La exigencia dice: no pudiste con todo, ¡¡¡mereces castigo!!!


La excelencia dice: por cada logro, avance y progreso, ¡¡¡una celebración!!

¡La invitación de hoy es a abrazar la excelencia!

Trabajar proactivamente para obtener cada vez mejores resultados, disfrutando de todo el proceso, celebrando cada avance, son claves en la búsqueda de la excelencia.

Decí: ¡Hoy, elijo abrazar la excelencia!  hoy no pude con todo y ¡está bien!

¡Mañana será un nuevo día, cada día trae consigo nuevas oportunidades!

 ¡Besos a todos! ¡Los quiero! ❤

Contenido exclusivo para MASSNEGOCIOS Diario Online

Fuente: Estefanía Talavan

Coach Ontológico Profesional | Asociado Nº: 4478

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