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Por cada logro, una celebración

¿Sos de celebrar tus logros?

Celebrar implica frenar la rutina y festejar por algo que sucedió. Dejar a un lado lo que estamos haciendo y mirar hacia atrás, recordar o aplaudir lo que pasó, por más mínimo que parezca.

Cuando nos proponemos alcanzar una meta, solemos poner el enfoque en el “hacer”, estando en modo automático. Ponemos la mirada en el final de la carrera, y nos perdemos de disfrutar del camino y, sobre todo, de qué voy a hacer cuando finalmente lo logre.

En la carrera de la vida podemos elegir entre velocidad y resistencia.

La velocidad es poner mucha energía para llegar rápido a la meta. Mientras que la resistencia es repartir la energía para no abandonar o cansarme.

Si elijo meterle velocidad y agotar toda mi energía para llegar rápido a ese objetivo o si le voy a meter resistencia y repartir la energía para llegar y disfrutar de mientras, del proceso.

Cada uno de nosotros avanzamos según nuestros tiempos y procesos personales.

¿Qué vas a elegir? ¿Meterle velocidad o resistencia a tu carrera?

Mayormente, me propongo un listado de objetivos y pienso en qué puedo hacer hasta llegar a donde quiero estar. Busco alternativas, opciones, diversos caminos… y en medio del recorrido, aparecerán piedras, momentos donde me voy a encontrar cansado/a, sentir que con lo que estoy haciendo no alcanza, que nunca voy a llegar a la meta.  Y ahí, es cuando aparecen nuestros familiares, amigos, conocidos, para alentarnos y ser como un salvavidas.

Pero… ¿y si no están? ¿si esa vez me encuentro “sólo/a” físicamente y no tengo a nadie que me diga palabras positivas y me ayude a seguir adelante?

¡VOS TENÉS QUE SER TÚ PROPIO SALVAVIDAS!

Si veo que la ayuda no viene del afuera, tiene que venir de mi adentro. Es la fuerza más importante y necesaria. Saber que aunque sienta que en ese momento que no puedo más, y que llegar a la meta se está haciendo más largo de lo que pensaba; debo callar esos pensamientos negativos que me cierran de posibilidad y reemplazarlos por otros positivos, que me abran oportunidades y me alienten a seguir en carrera.

Durante el camino, mayormente tenemos el cerebro enfocado en el momento en el cual logremos el objetivo. ¡Y está bien! pero… ¿no sería diferente si a esa idea le sumamos CÓMO LO VOY A FESTEJAR?

Muchas veces cuando otra persona nos cuenta sus alegrías, las cosas que va conquistando en camino a la meta, se lo celebramos y le damos nuestro ánimo. Pero ¿lo hacemos con nosotros mismos? ¿festejamos cada avance que tenemos como se lo celebramos a los demás?

Pensar cómo voy a festejar ese logro de manera adelantada nos ayuda a ir con otro ánimo hacia donde quiero llegar. Nos dice: “si pudiste alcanzar eso, también podés llegar al resultado”.

3 PASOS PARA FESTEJAR TUS LOGROS

  • Identificar los logros que quiero celebrar: Lo que acabo de hacer, ¿me parecía difícil (o imposible) hace algún tiempo? ¿Implicó salir de mi zona de confort?

Si algo que hice o alcancé me hace responder “SÍ” a cualquiera de ellas, ¡a festejar se ha dicho!

  • Empezá por la forma más simple de celebrar tus logros: escribí tus logros. ¡No subestimes el efecto que tiene! Y no tengas miedo a decir que estás orgulloso/a de lo que alcanzaste.
  • Encontrá tus festejos favoritos: ¿preferís celebrar solo/a o acompañado/a? ¿Con qué música te gustaría festejar? ¿Cuál va a ser tu bebida/comida de festejo?

“La importancia de celebrar los logros es que nos recuerda que tenemos la capacidad de superarnos.”

¿Qué lograste esta semana que todavía no te detuviste a celebrar?

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Fuente: Estefanía Talaván

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