El escenario actual de los mercados financieros internacionales se encuentra fuertemente condicionado por la evolución de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, particularmente en su impacto sobre el Estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más relevantes a nivel global. En este contexto, los distintos activos financieros reflejan una combinación de incertidumbre, ajustes en expectativas y reacciones tácticas de los inversores frente a un entorno altamente volátil.
En el mercado energético, el precio del barril de crudo mostró un repunte significativo. Este movimiento se produjo tras una renovada escalada de ataques, representando una intensificación del conflicto en la región, manteniendo elevadas las tensiones sobre el control y la seguridad del Estrecho de Ormuz.
Esta dinámica ha generado serias preocupaciones sobre la oferta global de petróleo, con estimaciones de destrucción de demanda que alcanzan entre 4 y 5 millones de barriles diarios, aproximadamente el 5% del suministro mundial, siendo Asia la región más afectada.
En el mercado de metales preciosos, los precios del oro han mostrado un incremento, recuperando parte de las pérdidas registradas en la sesión previa. Este movimiento se dio en un contexto donde, si bien se extendió el alto el fuego, fracasaron los planes para una segunda ronda de negociaciones de paz.
A pesar de este repunte reciente, el oro acumula una caída cercana al 10% desde el inicio del conflicto. El metal también enfrentó presiones adicionales tras la audiencia de confirmación en el Senado de Kevin Warsh como posible presidente de la Reserva Federal. Durante su intervención, Warsh enfatizó su compromiso con la independencia del banco central y planteó la necesidad de un nuevo marco para abordar la inflación persistente, aunque sin brindar detalles concretos, lo que generó cierta incertidumbre en los mercados, en una postura percibida como más restrictiva de lo esperado. La próxima reunión de la Fed será clave, aunque el mercado no anticipa cambios en la tasa de interés de referencia.
En cuanto al mercado cambiario, el índice del dólar estadounidense (DXY) mostró un leve retroceso, en un comportamiento mayormente lateral cercano a los niveles previos al conflicto. Esto ocurre en un entorno donde persiste la incertidumbre en Medio Oriente, a pesar del alivio temporal generado por la extensión del alto el fuego. Trump anunció la prolongación indefinida de la tregua poco antes de su vencimiento, con el objetivo de dar espacio a las negociaciones, al tiempo que aseguró que no hay nuevos ataques planificados. No obstante, el bloqueo del Estrecho de Ormuz se mantiene vigente.
En Europa, el euro avanzó impulsado por un moderado optimismo respecto a una posible resolución del conflicto en Medio Oriente tras la extensión del alto el fuego. En el plano monetario, las expectativas de subida de tasas por parte del Banco Central Europeo se han moderado levemente, aunque aún se proyectan dos incrementos en lo que resta del año. Este ajuste en las expectativas responde, en parte, a la disminución de la presión inflacionaria derivada de menores precios del petróleo y al contexto geopolítico incierto.
La libra esterlina también mostró fortaleza, favorecida tanto por la expectativa de una reducción de tensiones en Medio Oriente como por la evaluación de los datos inflacionarios del Reino Unido. La inflación general de marzo se ubicó en 3,3% interanual, por encima del 3,0% registrado en febrero, impulsada principalmente por el aumento en los precios de los combustibles como consecuencia del conflicto con Irán. Por su parte, la inflación subyacente se moderó levemente a 3,1%, mientras que la inflación en servicios aumentó a 4,5%. En este contexto, los mercados han reducido ligeramente sus expectativas de subas de tasas por parte del Banco de Inglaterra, estimando incrementos por alrededor de 39 puntos básicos en total, lo que aún sugiere dos subas en el año.
Finalmente, en Japón, los inversores se mantienen atentos a la próxima reunión del Banco de Japón, donde se espera que las tasas de interés se mantengan sin cambios mientras la entidad evalúa el impacto económico del conflicto en Medio Oriente. No obstante, existe la posibilidad de que el banco central señale una eventual normalización de la política monetaria a partir de junio. Asimismo, se prevé una revisión al alza de las proyecciones de inflación y a la baja de las expectativas de crecimiento, reflejando el impacto de los mayores costos energéticos y otros factores adversos vinculados al conflicto. En cuanto a los datos económicos, las exportaciones japonesas registraron su séptimo mes consecutivo de crecimiento, impulsadas por una sólida demanda desde China y economías del sudeste asiático.
«En conjunto, los mercados globales continúan navegando un entorno dominado por la incertidumbre geopolítica, donde los desarrollos en Medio Oriente, las decisiones de política monetaria y la evolución de las negociaciones serán determinantes para la dirección de los distintos activos en el corto plazo.» María Agustina Patti, Financial Markets Strategist LATAM at EXNESS.






