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Julieta Argento, chef ejecutiva de Bodega Achaval Ferrer: “En Mendoza encontré una cultura gastronómica que no vi en ningún otro lugar”

Llegó desde Buenos Aires para abrir un restaurante de bodega. Lo que comenzó como un desafío profesional terminó convirtiéndose en una decisión de vida. Hoy, Julieta Argento lidera la cocina de Quimera Bistro, la propuesta gastronómica de Achaval Ferrer, bodega con mención en la Guía Michelin 2024 y 2025, distinguida como Mejor Restaurante en Turismo del Vino 2026 y reconocida con el Oro en los Best of Wine Tourism.

La decisión que cambió todo

La montaña fue el primer impacto. Pero no el único. La chef explica que la elección de Mendoza tuvo que ver con el crecimiento sostenido de la provincia como polo gastronómico y vitivinícola internacional, y también con una búsqueda personal de cambio.

Valora especialmente la cultura de trabajo y la camaradería que encontró en la escena local, algo que —según sostiene— no había visto en otros destinos del país.

Vivir rodeada de viñedos transformó su manera de pensar la cocina: entender el ciclo completo de la uva y la estacionalidad del paisaje se volvió parte central de su proceso creativo.

Cocina con territorio y diálogo con el vino

En Quimera Bistro, la gastronomía es una extensión natural del proyecto vitivinícola. Esta etapa se apoya en pilares claros: cultivos de huerta propia, vínculos directos con pequeños productores regionales, una mirada profundamente estacional y un diálogo constante entre el plato y los vinos de la casa.

Cada creación busca expresar paisaje, origen y excelencia. El maridaje no es accesorio: se construye desde la estructura, la acidez, la textura y la persistencia, logrando armonías donde vino y cocina se potencian mutuamente.

Una carta en movimiento constante

Mientras el menú de verano está en plena ejecución, el equipo ya proyecta la próxima temporada. El cambio de carta está previsto para fines de marzo o principios de abril, en paralelo a una agenda intensa de eventos.

La dinámica es clara: cuando un menú sale a sala, el siguiente ya está en desarrollo. Se prueban combinaciones, se ajustan técnicas y se trabaja con productores para asegurar el mejor producto en su punto óptimo.

La identidad, sin embargo, se mantiene firme: intensidad, color y personalidad.

La vara alta y el compromiso con el comensal

En un restaurante con reconocimiento internacional, la expectativa es parte del escenario cotidiano. Muchos visitantes llegan desde el exterior y lo hacen con referencias previas y estándares elevados.

Para Argento, la opinión del comensal es central. Cocinan desde su identidad, pero pensando en quien se sienta a la mesa.

Las distinciones internacionales elevan la exigencia. Sostener ese nivel es parte del desafío diario: sorprender, emocionar y cumplir —y superar— lo prometido.

Entre la montaña, la viña y la mesa servida, Julieta encontró un equilibrio que buscaba desde hace tiempo.

Hoy su cocina habla de paisaje, de memoria y de respeto por el producto, pero también de una decisión personal que transformó su camino.

Mendoza no fue solo un destino profesional. Fue el lugar donde decidió quedarse.

Sobre Bodega Achaval Ferrer

Fundada en Mendoza y reconocida internacionalmente por la calidad y expresión de sus vinos, Achaval Ferrer se ha consolidado como una de las bodegas referentes del país. Con viñedos propios en terroirs emblemáticos de la provincia, su filosofía se basa en el respeto por el origen, la precisión enológica y la búsqueda constante de excelencia.

La experiencia enoturística se completa en Quimera Bistro, donde el vino y la cocina dialogan en armonía. Las recientes menciones en la Guía Michelin 2024 y 2025, el reconocimiento como Mejor Restaurante en Turismo del Vino 2026 y el Oro en los Best of Wine Tourism consolidan su posicionamiento dentro del mapa internacional del enoturismo.