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Enfocarse para mantener equilibrio personal y profesional

La pandemia COVID-19 está poniendo a prueba muchas de las teorías, modelos y propuestas conocidas en todas las materias del Management, de la vida cotidiana y en particular de nuestra propia habilidad para resurgir de las crisis. 

Estamos ante una oportunidad única de repensarnos como sociedad, inédita, con reglas nuevas, con dinámicas personales, familiares, sociales, laborales y legales novedosas, que cambiarán radicalmente el funcionamiento  colectivo, comenta Liliana Cárdenes y Santiago Bianco – Kyo HR Strategy

A continuación algunas ideas centrales,  que permitirán el éxito en este proceso. 

1.            Modo SLOW

Por algún tiempo, hasta ahora el 31 de marzo, nuestras vidas parecieran haber entrado en suspensión.  Hoy podemos pensar en realizar tareas que tal vez en otro momento no hubiéramos podido encarar.  Desde reordenar nuestro vestidor, hasta formarnos online en nuevas tecnologías, pasando por dedicar tiempo real a nosotros mismos, nuestros cuerpos y mentes,  nuestras familias, entre otras tantas otras cosas. 

El “aquí y ahora” cobró una nueva dimensión.  Ni ayer ni mañana.  Hoy podemos hacerlo todo sin apuros ni agendas, sin reuniones posteriores, ni vencimientos. 

Técnicas de Mindfullness, Yoga o Meditación son recomendadas para sobrellevar este momento.  También acceder a procesos de Coaching virtual para sostener la ansiedad y focalizar en lograr mejores RESULTADOS en este momento, son herramientas muy poderosas. 

2.            La Tecnología SERÁ NUESTRO MEJOR ALIADO

Es un buen momento para que todas las generaciones nos amiguemos DEFINITIVAMENTE con la tecnología.  Un momento sin precedentes donde además de ser el vehículo de contacto y contención social con otros seres humanos, disponemos de tiempo para explorarla, aprenderla, ejercitarla y cabalmente incorporarla. 

Nuestros hijos o nietos, amigos jóvenes o colegas que ya la dominan, pueden ser nuestros coach en este proceso de aprendizaje.  Para que una vez superada esta crisis, todos podamos dominar  todas las herramientas para contacto y conexión, por ejemplo: adultos mayores operando con facilidad sitios de servicios, redes sociales para contactarse con sus  hijos o nietos, comprar, pagar, realizar actividades recreativas.  Qué mundo surrealista, moderno, de avanzada podríamos construir. 

3.            Adoptar tempranamente el CAMBIO DE PARADIGMA SOCIAL

Poner en stand by para luego transformar  todas nuestras creencias o entendimientos de cómo debe ser la vida en sociedad.  Aprender a ser solidarios, empáticos, ciudadanos responsables, adoptar la cultura de la impecabilidad, a mirar el bien común.   

Esta crisis nos pone abruptamente frente a muchos de estos paradigmas sociales e individuales y nos obliga, casi de forma imperativa a adoptarlos sin debatirlos, hecho inédito por no decir imposible para la cultura Argentina.

La primera regla para transitar el cambio debiera ser  el aceptar la necesidad emergente sin tanto debate, hasta el momento  está sucediendo con muchas excepciones.   Lo más interesante es lo que está por venir, transitar el momento e ir por mas cambio es lo que cuesta, debido a que no se internaliza tan rápido y fácil aquello que se acata por necesidad.  El desafío es continuar recorriendo la curva del aprendizaje y del cambio, entendiendo que este momento ha llegado para quedarse, y que tal vez, el COVID-19 es el disparador de aquellos cambios que como sociedad estábamos necesitando.  Se suele decir que lo sucede, conviene.  Encontrar beneficios en la crisis, por más dolorosa que sea,  también es una necesidad y una obligación de todos los individuos y de sus sociedades. 

4.            ADMINISTRAR LA ENERGIA ES ESENCIAL.

El aislamiento que iniciamos días atrás tiene fecha de finalización, pero debemos pensar que tal vez no sea que suponemos. 

Si entendemos esto sin desesperarnos ni desesperanzarnos, podremos manejar nuestra energía para mantener todas las actividades, las acciones, los cambios y las transformaciones que proponemos. 

La energía, al igual que la propia angustia,  tiene ciclos y tendremos que transitar el nuestro en particular, para administrarlo de cara a la necesidad de sostener nuestra vitalidad y ser un factor positivo para nuestros afectos.  Cuando dormimos estamos bien, nos despertamos muy arriba y a lo largo del día alternamos luces y sombras.  Tendremos que administrar esos ciclos para protegernos y proteger a los nuestros. 

5.            AISLAMIENTO FISICO vs. AISLAMIENTO SOCIAL

El Poder Ejecutivo, de forma muy acertada y en lo que todos quienes hemos liderado podemos entender como una medida muy difícil de tomar, mediante el DNU 297/20, decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio. En las siguientes 36 horas, el acatamiento fue dispar, algunos dicen 70%, otros menos, otros más. 

Nos preguntamos “¿Porque puede darse eso?“  Hay varias respuestas que podemos ensayar, algunas de las cuales ya compartimos.  ¿Somos desobedientes?  ¿Debatimos  y cuestionamos siempre a la autoridad?  Puede ser, pero si buceamos un poco, todos podremos ver que hay una angustia que subyace, en distinta medida, dentro de cada uno de nosotros.  

Los seres humanos somos por naturaleza seres SOCIALES.  Disfrutamos del contacto con el otro, de la charla, del abrazo, de la cercanía.  El llamamiento al aislamiento social, en ese contexto, se presenta como disfuncional contra todo lo que los individuos somos. 

Pero necesariamente implica que deberemos transitar esta crisis en soledad.  Significa que deberemos desarrollar velocidad, habilidades, actitudes y comportamientos que nos permitan vincularnos con igual sensación de calidad y cercanía, manteniendo el aislamiento físico, pero conectados emocional, social y virtualmente con los afectos.  En este marco es que cobra sentido el amigarnos rápidamente con la tecnología, aceptando y obedeciendo las indicaciones de nuestros líderes actuales.

6.            APRENDAMOS A TELETRABAJAR.  UNA DOBLE VIA

La vida profesional actual nos expone a  desarrollar modalidades de trabajo remoto, home office, a distancia, etc.  En todos los casos, las organizaciones siempre han encontrado argumentos a favor y en contra para avanzar en el proyecto y finalmente, y solo en determinados casos, situaciones, poblaciones u organizaciones mas evolucionadas, se ha avanzado de forma contundente. 

La crisis nos impuso dejar de lado las dudas.  Todos los que puedan, deben trabajar de manera remota.  Vayan a sus casas y desde allí veremos cómo hacemos, dicen algunas organizaciones que hasta ayer se negaban.  Lo implementamos sí, pero cuidado, que tiene aristas que todos debemos conocer y considerar. 

a)            El trabajo a distancia es más que una modalidad de trabajo.  Las organizaciones tienen una cultura que debe favorecer estas nuevas formas.  Su management también debe evolucionar del control a la confianza a partir del logro de los objetivos fijados.  Como se ve, requiere ORDEN y SEGUIMIENTO para que sea efectivo.  Si no, es solo una forma de sacar a la gente de la oficina.  La crisis impuso ese primer foco para implementarlo, lo cual resultó  lógico en una primera instancia.  Adicionalmente, impuso a sus áreas de sistemas y tecnología a desarrollar soluciones para lograr el trabajo remoto, trabajando arduamente en desarrollar conectividad, proveer plataformas de acceso, entregar el hardware necesario y desarrollar los conocimientos básicos para operar desde el domicilio de cada colaborador. 

b) Tiene formalidades, que tal vez en esta crisis se puedan obviar, pero que al final de la misma volverán a ser parte de la norma a cumplir.   El marco normativo ubica al llamado home office como una especie del género trabajo a distancia, identificado en la normativa laboral como teletrabajo.   En nuestro país, el home office no se encuentra regulado a través de una ley especial.  Por el contrario, está previsto en el Convenio 177 OIT, ratificado por Argentina según la  ley 25.800.  Adicionalmente, existen algunas normas nacionales particulares que lo tratan particularmente, tales como varias resoluciones del Ministerio de Trabajo y de la Superintendencia de Riesgos del trabajo, que le dan marco y organicidad a su implementación. 

7.            EL RETORNO

Nada puede ser más esperanzador para todos nosotros que pensar en todo lo que podremos hacer cuando salgamos de esta crisis, habiendo aprendido tanto de nosotros mismos, habiendo desarrollado tantas nuevas capacidades y habiéndonos puesto a prueba  de todo aquello que podemos soportar. 

La resiliencia se pondrá a prueba y nos resulta muy motivador pensar PROACTIVAMENTE.  Visionar el mañana y empezar hoy a prepararnos también será una forma de transitar la crisis. 

Parece apresurado y el foco aún está  en transitar y sobrevivir a la crisis, pero el liderazgo personal y el de las organizaciones nos impone esta doble agenda, la que también nos ayudará a crear y desarrollar todo lo que hagamos estas semanas.  

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