Con 18 Empresas B Certificadas originarias de la provincia, Mendoza se posiciona en el tercer lugar a nivel nacional, después de Buenos Aires y Córdoba, consolidándose como uno de los polos más relevantes del país dentro del Movimiento B.
Los sectores vitivinícola, gastronómico y turístico lideran esta transformación hacia un modelo empresarial con impacto positivo. Entre las Empresas B mendocinas se destacan Grupo Broda, Domaine Bousquet, Bodega Lagarde, Vivero San Nicolás y Restaurante Centauro, entre otras compañías que combinan rentabilidad con compromiso social y ambiental.
En conjunto, las Empresas B de origen mendocino generan 1.900 puestos de trabajo a nivel local y alcanzan una facturación anual de US$ 95 millones, demostrando que el triple impacto —económico, social y ambiental— es también un motor de desarrollo productivo.
Una ruta para visibilizar el impacto
En este contexto de crecimiento, Sistema B Argentina lanzó el año pasado la “Ruta B de Mendoza”, una guía que reúne bodegas, restaurantes y experiencias turísticas certificadas, facilitando a consumidores y turistas el acceso a propuestas con impacto positivo. La guía está disponible en: bit.ly/RutaBMendoza.
Argentina, referente regional
A nivel nacional, Argentina cuenta con 285 Empresas B y es el segundo país de Latinoamérica con mayor cantidad de compañías certificadas (después de Brasil), ubicándose en el décimo puesto a nivel mundial.
El 2025 fue el segundo año histórico con más certificaciones desde la llegada del Movimiento B al país, tendencia que continúa en 2026 con ocho nuevas Empresas B certificadas en lo que va del año.
Además, 68 compañías reafirmaron su compromiso durante el último año al obtener la recertificación, consolidando una tasa de permanencia del 94% dentro del Movimiento B, uno de los indicadores más sólidos del ecosistema.
Un modelo empresarial en expansión
Cada vez más empresas buscan certificarse como Empresa B. Entre los principales motivos se destacan el crecimiento de consumidores que priorizan marcas con impacto positivo, la mayor facilidad para adaptarse a normativas internacionales y la posibilidad de integrar una comunidad global de compañías con valores compartidos.
El crecimiento sostenido en Mendoza refleja cómo la provincia no solo lidera en industrias tradicionales como el vino y el turismo, sino también en modelos empresariales innovadores que redefinen el rol de las compañías en la sociedad.










