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Las preguntas más difíciles e incómodas de una entrevista laboral

¿Por qué estás desempleado? ¿Qué hiciste durante esos meses de inactividad laboral?

Muchas personas que se encuentran buscando empleo se enfrentan a una serie de dudas a la hora de tener una entrevista laboral: si es correcto cargar la culpa a la situación actual de la pandemia, cómo debo hablar de mis empleadores anteriores o cuántos detalles debo dar acerca de mi anterior salida, son algunos de los interrogantes que se pueden presentar y generar un momento de incomodidad.

La problemática del desempleo ocupa cada vez más importancia en la mente de los argentinos y, en ese sentido, 8 de cada 10 aseguraron que cada vez es más difícil conseguir un trabajo, según un estudio realizado por Adecco Argentina en el mes de abril del presente año. En ese mismo trabajo, el 60% manifestó sentirse inseguro con respecto a la situación laboral en el país, un 20% incómodo y un 14% expectante. Por otro lado, poco menos del 5% corresponde a aquellos que están seguros y cómodos.

Consejos para afrontar una de las preguntas más temidas ¿Por qué estas desempleado?, además de una serie de tips para tener en cuenta al momento de explicar detalles de la vida laboral.

Sinceridad: Aunque a una persona le puede resultar vergonzoso contar que pasó cierto tiempo en situación de desempleo y esto puede derivar en inventar motivos o justificaciones para ese tiempo de inactividad, lo mejor siempre es ser honesto. Los reclutadores están acostumbrados a detectar inexactitudes e incongruencias debido a la cantidad de personas que entrevistan a diario y, además, pueden investigar o realizar una llamada para conseguir más información al respecto.

Consistencia: Ante la pregunta ¿Por qué estas desempleado?, lo mejor será ser conciso. El entrevistador no espera que se le brinden todos los detalles sobre la situación; no es necesario una profunda explicación que pueda derivar en una situación incómoda o complicada. Simplemente contar el motivo de la desvinculación y la salida.

Positivismo: Por más injusta que haya sido la experiencia anterior, hablar mal de la organización o de los empleadores no estará bien visto. Es mejor evitar la resignación y autocompasión, y hacer foco en cuestiones positivas como contar con el tiempo de preparación para un nuevo desafío, cultivar nuevas habilidades y formarse para encontrar el empleo adecuado.

No culpar a externos: Cuando aparece la pregunta acerca del tiempo de inactividad no tiene sentido que se busquen culpables externos; todos conocen la situación actual del país y del mundo, es por esto que lo mejor es dar una respuesta sincera y convincente.

Volver a aprender. En algunos casos, el tiempo sin trabajar se puede aprovechar para adquirir nuevas habilidades, retomar estudios, generar nuevas cosas o poner en marcha algún proyecto personal. Siempre es bueno compartir esto con el entrevistador y vincular el aprendizaje adquirido con los requisitos del puesto o los valores de la organización a la que se aspira ingresar.

Centrarse en el futuro: Dejando de lado las excusas, las culpas y explicaciones redundantes es mejor poner las energías en el futuro, comentar cuáles son los deseos a partir de ahora y compartir el entusiasmo de tener una nueva oportunidad laboral.

Investigar: Es fundamental investigar antes de asistir a una entrevista laboral. Esto ayuda a conocer en profundidad los valores, la misión, la visión, la filosofía y los métodos de trabajo de ese lugar en el que la persona espera trabajar. Además, en algunos casos también es recomendable buscar información sobre los entrevistadores para saber cuál es su puesto y formación. Aunque parezca redundante es importante analizar los detalles de la oferta laboral para orientar las respuestas a las necesidades de la posición demandada.

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