Mundo Emprendedor

Efectos de la pandemia en las finanzas personales

El COVID-19 impactó en todas las áreas de la vida, pero una de las más golpeadas fue la economía. Locales cerrados, una inflación que no cede y salarios que cada vez rinden menos son algunas de las consecuencias que trajo la pandemia. Eso llevó a que muchos hogares se vieran obligados a reorganizar sus finanzas personales para subsistir, logrado que las finanzas se volvieron más austeras y restrictivas

La especialista, que durante 2020 y 2021 realizó diferentes estudios para comprender cómo imaginan los consumidores el futuro del consumo, expresa que la pandemia nos enseñó a ser más flexibles y estar dispuestos a cambiar y que esto tiene un claro reflejo en tendencias de consumo.

El cambio de rutinas impuesto por el COVID-19 fue un proceso reactivo a las nuevas circunstancias pero que se transformó en una actitud más reflexiva en general a lo largo del paso de los meses. “El consumidor está mucho más atento a cada gasto y revaluó sus posibilidades de consumo“, afirma Ximena Diaz Alarcón, Co-Fundadora & Directora de Contenidos de Youniversal

Las segundas marcas tomaron un rol fundamental, porque en muchos casos fueron elegidas para ajustar el presupuesto. Por lo que, en los pedidos hechos a los supermercados, las segundas marcas o diferentes marcas de la misma categoría hicieron que el consumidor estuviese más predispuesto a probar, a volver a elegir o reelegir“, señala.

De acuerdo al último sondeo realizado por la consultora, 8 de cada 10 consumidores argentinos afirmó que el año pasado les enseñó a reevaluar sus prioridades, incluyendo el rol del consumo en su vida. “En líneas generales, por el confinamiento, se acotaron mucho los gastos que tenían que ver con transporte y movilidad. Eso sirvió como una especie de ahorro para muchas familias, que reacomodaron gastos. Empezó a haber más dinero disponible para gastar en alimentación o cuidado personal“, describe la directora de Youniversal.

En muchos casos, esos gastos también se reorientaron hacia la compra de elementos asociados al fitness y para hacer ejercicio en los hogares. Otro rubro que cobró importancia dentro de las finanzas personales fue el destinado a las remodelaciones en el hogar.  Espacios de usos más híbridos combinando trabajo y estudio, así como mayor necesidad de conectividad, se transformaron en “nuevos básicos” que se priorizaron en el consumo. 6 de 10 encuestados reconoce que considera a la conectividad como un nuevo básico de su canasta.

Poder disfrutar más la casa y estar en mejores condiciones se convirtió en prioridad. “Al estar más tiempo en sus casas, las personas se empezaron a dar cuenta de las cosas que no les gustaban o que había que arreglar. El hogar se transformó más que nunca en el “centro de operaciones” de la vida“, agrega Díaz Alarcón.

A la hora de financiarse, el pago en cuotas se transformó en la elección de cabecera a la hora de procurar ganarle a la inflación, especialmente a la hora de cambiar equipamiento del hogar o renovar  electrodomésticos. Los pagos por billeteras electrónicas crecieron en todos los segmentos de edad, cambiando hábitos y digitalizando la compra, con una expectativa de experiencia de usuario cada vez más simple y ágil. Pagos más ágiles pero también expectativa de entregas más ágiles: 7 de cada 10 exige más rapidez en la última milla.

Menos salidas, mayor preocupación por la salud, mayor atención al hogar y sus espacios con usos más híbridos, más demanda de conectividad, agilidad y simplicidad en compras que se busca sean inteligentes en todo sentido.  Nuevas circunstancias que obligaron a aprendizajes rápidos y desafiantes. “Estos cambios nos convirtieron en seres más reflexivos a la hora de comprar, más conscientes de nuestras elecciones y más abiertos a evaluar si realmente aquello que estamos comprando, vale la pena“, concluye la especialista.

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