Esta semana, la institución lujanina abre formalmente las puertas de su renovado espacio gastronómico, donde la cocina de fuegos lentos, el pollo al espiedo y el arte local se unen para recuperar la esencia social del distrito.
El living de casa y el aroma de un estofado que lleva cuatro horas sobre la hornalla. Esa es la atmósfera que el Club Atlético Chacras de Coria busca reinstalar en el corazón del distrito. En un contexto donde la inmediatez y la estética fría parecen dominar la escena gastronómica, la institución ha decidido desandar el camino para reencontrarse con sus raíces. A partir de esta semana, el club inaugura oficialmente su nueva cantina y rotisería, un proyecto liderado por el presidente de la entidad, Gonzalo Elías, junto a los gastronómicos Horacio Clerici, Derly Haarth y Luciano Paéz.
El valor del tiempo y el fuego lento
Para los impulsores de esta iniciativa, la elección del concepto «cantina» por sobre el de «bodegón» no es azarosa, sino una declaración de principios sobre la identidad de los clubes de barrio. La propuesta se aleja de la cultura de lo instantáneo para abrazar procesos que la vida moderna ha ido desterrando. En sus cocinas, el respeto por el producto se traduce en preparaciones de largo aliento: salsas de cuatro horas de cocción y carnes a la olla, lentejas o porotos que demandan hasta dos días de elaboración previa. El objetivo es que el comensal se reencuentre con el plato que disfrutaba en su casa cuando era niño.

Iconos de rotisería y herencia gastronómica
Uno de los pilares de este lanzamiento es el rescate de la rotisería clásica, con el pollo al spiedo como estandarte, evocando aquellas postales de los años 80 y 90. La oferta se completa con guarniciones que hoy son difíciles de hallar con factura artesanal, como la ensalada rusa tradicional y las cebollitas en escabeche. Horacio Clerici aporta a este proyecto la solidez de una trayectoria que dejó huella en la cantina de Andes Talleres, trayendo consigo clásicos que ya asoman en el horizonte de esta apertura, como la paella de los domingos y el emblemático puchero de los lunes.
Un centro cultural con identidad de terruño
Más allá de lo estrictamente gastronómico, el Club Atlético Chacras se posiciona como un epicentro de encuentro social y cultural. El espacio ha sido diseñado para integrar una cava privada que albergará reuniones íntimas, rodeadas de arte local, esculturas y libros. Incluso, la carta de vinos tendrá un ADN estrictamente local, enfocada en productores de Chacras de Coria para ofrecer una experiencia genuina de terruño tanto al vecino como al turista. Con estacionamiento propio y la proyección de peñas folclóricas en su patio, la institución no solo inaugura un restaurante, sino que recupera su alma social.

Expansión sin perder el origen
Este crecimiento hacia Luján de Cuyo se sustenta en la experiencia acumulada por un equipo que conoce a fondo la gestión de unidades gastronómicas complejas. Es importante destacar que este nuevo horizonte no implica descuidar el presente: la emblemática Cantina Juglar, ubicada en la tradicional esquina de calle Yrigoyen en Ciudad, mantiene su vigencia y atención habitual. De esta manera, el equipo reafirma su compromiso con la identidad gastronómica mendocina, garantizando la calidad de su servicio diario mientras expande su mística hacia nuevos rincones de la provincia.
Dirección: calle Loria 5700 de Chacras de Coria.






