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Cumbrar, el modelo empresarial que desafía la coyuntura y potencia a unas 50 empresas mendocinas

En el corazón de la Rodríguez Peña, el ecosistema de industrias, servicios, logística, multinacionales y pequeños emprendedores crece sobre la filosofía de compartir costos y potenciar logros.

Cumbrar es un polo de empresario e industrial que se ubica en el carril Rodríguez Peña 2163 (Maipú) y aunque nació de la inquietud de cuatro empresas con el fin de recuperar un espacio abandonado y compartir gastos, rápidamente se convirtió en algo más grande. El tamaño no solo se debe a las 3 hectáreas que posee el predio, los 25.000 metros cuadrados ocupados con naves industriales o las casi 50 empresas que hoy forman parte de este ecosistema. Lo que amplifica el impacto del espacio es tan potente como intangible: se ha convertido en un centro de aprendizaje, desarrollo y apoyo mutuo para quienes forman parte de él. 

A poco de haberse unido en 2010, las cuatro empresas se dieron cuenta de que al mismo tiempo que compartían costos surgía algo más importante que no habían planificado. La convivencia también era sinergia, contención emocional, conocer o recomendar clientes, enterarse de eventos interesantes gracias al vecino o ampliar la red de contactos y sostén. Por eso, si bien el comienzo tuvo que ver con empresas del mundo físico, pronto percibieron el faltante de servicios que había en el corazón de la zona industrial. 

“En Cumbrar conviven iniciativas, empresas y personas que van para adelante ya que uno de nuestros requisitos para formar parte es que tengas ganas de crecer. El otro es colaborar”, resumió Alexis Atem, director de Cumbrar. Al mezclar esas dos características, las personas que integran este polo empresarial se contagian entre sí las ganas de crecer y aprender. “Más allá de lo que muestran las estadísticas y de lo que puede costar el día a día, logramos muchas cosas buenas”, se entusiasmó Atem. 

En los inicios, la vinculación era más bien artesanal o intuitiva, pero a medida que el ecosistema comenzó a crecer se diseñaron espacios formales para encontrarse, conocerse y capacitarse. Con el objetivo de desafiarse en las temáticas difíciles y comunes a la mayoría –ventas, tecnología, marketing, etc.- todas las semanas hay diversos encuentros de aprendizaje y capacitación. “Contamos con un modelo armado para simplificar la vida a las empresas con el fin de que se puedan enfocar en crecer”, explicó el director de Cumbrar

Una propuesta empresarial destacada

El ecosistema cuenta con diversas particularidades que lo hacen único dentro de las propuestas empresariales que hay en Mendoza. Una reside en una suerte de filosofía de vulnerabilidad colaborativa que se apoya en que solo hay una empresa por rubro con la idea de que no haya competencia directa entre quienes forman parte del polo empresarial. Puede haber profesiones similares, pero no con la misma especialización. “Nos dimos cuenta de que al no tener que competir entre nosotros, nos permitimos bajar la guardia y eso fortalece la comunidad”, contó Alexis Atem.

Desde ese punto de partida, los malos tragos se comparten para buscar soluciones mientras que las celebraciones se multiplican. “Pocas cosas son más satisfactorias como gritar el gol que hizo tu vecino”, graficó Atem. En Cumbrar la convivencia se entiende en un sentido amplio ya que más allá de la diversidad de emprendimientos también coexisten emprendimientos chicos con multinacionales, empresas jóvenes con modelos ultraprobados. “Tratamos de ser un vínculo entre las distintas generaciones”, sumó el profesional para quien la experiencia de los que llevan años al frente de una empresa no debe perderse debido al valor cultural que aportan al ecosistema empresario

Además, el compromiso que toman las firmas de Cumbrar con su crecimiento -no importa en qué área ni cuánta cantidad- coloca a los participantes en una mentalidad de mejora continua. En tiempos en que la queja abunda y la coyuntura aprieta, la filosofía de Cumbrar tiene que ver con formar sinergias comerciales al tiempo que soportes emocionales. “Buscamos blindarnos un poco del contexto y en las reuniones evitamos hablar de eso para no quedar trabados allí, relató Atem. 

Para él y para su equipo, la autocrítica es más importante que lanzar culpas afuera. “Dentro del grupo vale que venga otro y te diga si ve algo que estás haciendo mal o podrías resolver de otra forma”, explicó el director del ecosistema. Al final del día, continuó, lo que importa es cómo se logran las cosas y no desperdiciar tiempo en lo que no se puede cambiar. “Cuando las empresas que están aquí lo incorporan suelen crecer más que el resto y esa amalgama hace que sea un lugar al que uno tiene ganas de venir”, reflexionó Atem.

En Cumbrar también es “obligatorio” participar de los entrenamientos, lo que Atem define como una “gimnasia mental”. “Buscamos entender qué hacemos, donde estamos parados, qué soluciones damos a nuestros clientes así como ponernos en contacto”, definió. Los entrenamientos son actividades aranceladas, temáticas planteadas como un autoaprendizaje y capacitaciones. “Nos desafiamos entre nosotros a preparar distintos temas porque una estrategia para aprender es enseñar”, comentó Alexis Atem

Para conocer más sobre el ecosistema Cumbrar, se puede ingresar a https://cumbrar.com.ar/