Con tres años de trayectoria, la empresa de Godoy Cruz obtuvo la certificación como Empresa B y se convirtió, según sus fundadores, en el primer taller de chapería y pintura de Latinoamérica en alcanzar este reconocimiento. Pintura al agua, reducción del impacto ambiental y una gestión enfocada en las personas forman parte de un modelo que busca transformar una actividad tradicional.
¿Puede un taller de chapería y pintura desarrollar su actividad bajo un modelo de triple impacto? En Godoy Cruz, una empresa mendocina decidió responder esa pregunta desde la práctica.
Se trata de Top Gloss, un taller de chapería y pintura que nació hace apenas tres años con una premisa definida desde el comienzo: desarrollar el negocio incorporando criterios de cuidado ambiental, impacto social y sostenibilidad económica.
La decisión de sus socios y fundadores, Antonio y Gino Rodríguez y Diego Roggerone, comenzó a tomar forma desde la apertura del taller y hoy suma un reconocimiento de alcance internacional: Top Gloss obtuvo la certificación como Empresa B, un sistema que evalúa a las organizaciones a partir de su desempeño en distintas dimensiones vinculadas con el impacto económico, social y ambiental.

De acuerdo con sus propietarios, el logro tiene además una particularidad dentro de la industria: Top Gloss es el primer taller de chapería y pintura de Latinoamérica en obtener esta certificación y, según indican, el único a nivel mundial dentro de su rubro que cuenta actualmente con este aval.
“Somos un taller joven, hace tres años que arrancamos con esto. Y como taller nuevo dijimos: si vamos a arrancar, lo vamos a hacer desde cero”, explica Antonio Rodríguez.
La sustentabilidad, en este caso, no quedó limitada a una definición corporativa. Desde el inicio, la empresa tomó decisiones concretas sobre los materiales y procesos utilizados en su operación. Una de las principales fue la incorporación de pintura al agua, en reemplazo de los sistemas solventados tradicionalmente utilizados en el sector.
La elección implicó asumir mayores costos y adaptar los procesos de aplicación, pero respondió a una decisión tomada desde el nacimiento del proyecto.
“Nosotros no quisimos usar pinturas solventadas desde el primer día. Es una pintura más cara y tiene otro tipo de aplicación, pero decidimos hacerlo así”, señala Gino Rodríguez.
Ese camino también llevó a Top Gloss a obtener la certificación Eco Glasurit, otorgada por Glasurit. Actualmente, según información aportada por la empresa, es uno de los cuatro talleres del país que cuentan con este reconocimiento asociado al uso de sistemas de pintura al agua.
A nivel local, además, la firma fue reconocida por la Municipalidad de Godoy Cruz como empresa sostenible, reconocimiento que le permitió acceder a una tarifa preferencial en la tasa comunal.

Sustentabilidad integrada a la operación
El modelo desarrollado por Top Gloss plantea que el impacto ambiental no debe abordarse como una acción aislada, sino como parte de las decisiones cotidianas de una empresa.
Por eso, además del sistema de pintura, el taller trabaja sobre distintos procesos destinados a reducir la contaminación y optimizar el uso de recursos. La compañía también comenzó a medir su huella de carbono, con una primera medición correspondiente a 2024, y proyecta continuar con el seguimiento para evaluar el impacto de las mejoras implementadas.
“Ahora estamos viendo el tema de la huella de carbono para ver si la podemos mejorar. Hicimos la medición de 2024 y se hicieron un montón de obras y proyectamos otras cosas dentro del taller”, explican sus fundadores.
La certificación como Empresa B representa, en este sentido, una instancia dentro de un proceso que continúa. La metodología de evaluación fue actualizada recientemente y la empresa ya trabaja sobre los nuevos requerimientos y sobre los próximos objetivos de medición.
Un negocio que creció junto con el modelo
La transformación del modo de trabajar se produjo en paralelo con el crecimiento de la empresa. Actualmente, Top Gloss cuenta con 17 personas entre socios y colaboradores, mientras continúa incorporando trabajadores a su estructura.
El núcleo del negocio está conformado por los servicios de chapería, pintura y sacabollos, a los que se suman polarizado, limpieza de tapizados y distintos tratamientos para vehículos.
La evolución del taller muestra así otra dimensión del proyecto: la sustentabilidad se desarrolló junto con una actividad comercial concreta y una estructura que fue creciendo durante sus primeros tres años.
Para sus fundadores, los reconocimientos obtenidos representan una validación del camino elegido, aunque no constituyen el objetivo final.
“Ya haber logrado llegar a la certificación es un montón”, resume Antonio.
En un sector donde las decisiones sobre materiales, residuos y procesos tienen un impacto directo sobre el ambiente, Top Gloss construyó su propuesta desde una premisa poco habitual: hacer de la sustentabilidad una parte del negocio desde el comienzo y no una incorporación posterior.
El desafío ahora pasa por profundizar ese modelo, continuar midiendo su impacto y demostrar que una actividad tradicional como la reparación automotriz también puede incorporar nuevas formas de producir, gestionar y crecer.






