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CaliVista, el proyecto vitivinícola que encontró en Mendoza su lugar en el mundo

Con una finca de 28 hectáreas en Tunuyán, producción orgánica y una propuesta que combina vinos de altura con alojamiento entre viñedos, CaliVista nació a partir del vínculo de su fundador, David Kalainoff, con la agricultura y su pasión por el vino.

Hay proyectos vitivinícolas que nacen de una tradición familiar y otros que comienzan a partir de la búsqueda de un nuevo destino. CaliVista pertenece a este segundo grupo.

Su historia comenzó con David Kalainoff, un productor nacido y criado en una pequeña granja de Iowa, Estados Unidos, que encontró en Mendoza la posibilidad de regresar a sus raíces agrícolas y, al mismo tiempo, ingresar al mundo del vino.

Su perfil está fuertemente ligado al trabajo en campos y granjas y a las actividades agropecuarias desarrolladas bajo una mirada natural y orgánica. Esta trayectoria constituye uno de los rasgos distintivos del proyecto y se diferencia de las historias tradicionales de extranjeros que llegan a Mendoza atraídos únicamente por el vino.

El destino elegido fue el Valle de Uco. En Tunuyán, localidad Agua Amarga, CaliVista cuenta con una finca de 28 hectáreas ubicada a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar.

El terreno presenta suelos arenosos con una alta proporción de cantos rodados, características que favorecen el drenaje y acompañan el desarrollo de las vides. La propiedad fue originalmente cultivada con durazneros y, en 2006, fue completamente implantada con vides.

La combinación entre los suelos areno-rocosos, la altitud y la amplitud térmica característica del Valle de Uco conforma el escenario productivo de CaliVista y aporta un marcado perfil mineral a sus vinos.

Producción orgánica y expresión varietal

Uno de los principales rasgos que define actualmente al proyecto es su orientación hacia la producción orgánica.

CaliVista oficializó la conversión a este sistema con la cosecha 2021 y, desde entonces, sus cosechas son de producción orgánica. La finca está ubicada al pie de la Cordillera de los Andes, en un entorno de clima seco, elevada exposición solar y noches frías. Estas condiciones, junto con la amplitud térmica propia del Valle de Uco, generan un escenario favorable para el desarrollo de las uvas.

En este contexto, el trabajo de CaliVista busca preservar los perfiles de cada cepa y potenciar la expresión varietal, con una mirada puesta en que las características del viñedo y del terroir tengan protagonismo en los vinos.

Para Kalainoff, la elección de Mendoza estuvo vinculada precisamente con la combinación de condiciones productivas, paisaje y potencial vitivinícola.

“Supe en mi corazón que Mendoza era una oportunidad única para introducirme en el mundo del vino e involucrarme en una actividad con tremendo potencial”, señala el propietario en la presentación de CaliVista.

Vinos con identidad de Valle de Uco

La propuesta vitivinícola está integrada por diferentes etiquetas elaboradas a partir de uvas provenientes de su propio viñedo. La madera se usa cuidadosa y selectivamente con el propósito de reflejar con claridad la identidad del terruño, la precisión, el carácter y la pureza de las cepas.

Entre los blancos se encuentra el Chardonnay, de perfil fresco, aromático y vivaz. Es un vino versátil para disfrutarlo como aperitivo y también gastronómico por su volumen y acidez bien definidos.

En tintos, la propuesta comienza con su “vedette”, la Pinot Noir. Es fresco y expresivo, de perfil frutal y floral, con notas de cereza y frutilla que combinan con una sutil impronta mineral que refleja su origen andino.

En la línea Reserva, con una crianza en roble francés del 30% del vino, se destaca un Malbec de color rojo púrpura profundo. Intenso y expresivo, presenta aromas de frutos negros, violetas y suaves notas especiadas. Crianza: 30% del volumen añejado en barricas de roble francés de 500 l, y el resto en ánforas durante 12 meses.

También forma parte de la propuesta un Cabernet Franc de color rojo rubí intenso. Expresivo y refinado, presenta notas herbales, florales y de fruta roja fresca. Su paso por madera aporta elegancia y complejidad, manteniendo la frescura del varietal. Crianza: 30% del volumen añejado en barricas de roble francés de 500 l y el resto en ánforas durante 12 meses.

En la misma línea, este año salió una “pequeña edición que promete volver”: el Petit Verdot, como monovarietal, ya que desde siempre se ha utilizado en el corte de tintas que da lugar a la línea Blend del proyecto. Este último está compuesto por Malbec 45%, Cabernet Franc 25%, Cabernet Sauvignon 18% y 12% de Petit Verdot.

“Profundo y elegante, este blend combina aromas de frutos negros, regaliz y sutiles notas mentoladas que aportan frescura y carácter”.

Assemblage: luego, el 40% del volumen se añeja en barricas de roble francés y americano de 500 l y el resto en ánforas durante 12 meses.

La propuesta vitivinícola está integrada por diferentes etiquetas elaboradas con uvas de viñedos propios.

La madera se utiliza de forma cuidadosa y selectiva para reflejar, con total claridad, la mínima intervención y la interacción de cada varietal con la identidad del terruño.

Una propuesta de alojamiento entre viñedos

El proyecto suma a la producción vitivinícola una propuesta de alojamiento integrada al entorno de la finca.

CaliVista cuenta con una Posada de huéspedes ubicada entre los viñedos, con tres habitaciones y capacidad para hasta seis personas. La propiedad fue diseñada por su propio dueño como un espacio de residencia durante sus visitas a Mendoza y se encuentra completamente equipada para recibir huéspedes.

La experiencia de alojamiento sigue la misma filosofía que atraviesa el proyecto vitivinícola: autenticidad, naturaleza, descanso y simplicidad.

No busca reproducir el concepto de lujo tradicional asociado a algunos establecimientos del Valle de Uco, sino ofrecer comodidad en contacto directo con el paisaje.

Uno de los principales atributos del lugar son sus vistas al Cordón del Plata, un paisaje que forma parte central de la experiencia de CaliVista.

La ubicación, en una zona tranquila y aislada del Valle de Uco, también favorece una estadía vinculada con el descanso y la desconexión.

Comodidad y autonomía durante la estadía

La propuesta está pensada para que quienes se hospedan puedan disfrutar de la finca con autonomía y comodidad.

La Posada cuenta con cocina completamente equipada, lo que permite llevar alimentos y preparar las propias comidas durante la estadía. El alojamiento también incluye desayuno seco, que contempla mermeladas, distintas variedades de té, café y las tradicionales tortitas de campo.

A estas alternativas se suman propuestas gastronómicas caseras elaboradas por las personas a cargo del cuidado de la finca.

Entre ellas se encuentran empanadas artesanales elaboradas íntegramente de manera casera, incluida su masa, y algunas opciones de carnes asadas.

De esta manera, los huéspedes pueden incorporar a su estadía sabores tradicionales de Mendoza sin necesidad de abandonar el entorno de los viñedos.

La experiencia local como parte del hospedaje

La atención de los huéspedes está a cargo de Alejandra y Marcos, una pareja de lugareños que vive en el lugar.

Alejandra recibe a quienes llegan y prepara la posada, además de coordinar las propuestas gastronómicas disponibles durante la estadía.

Su presencia también aporta un vínculo directo con el entorno local y con una manera más cercana de vivir la experiencia del Valle de Uco.

Así, CaliVista articula en un mismo proyecto viñedo, producción orgánica, vinos de altura, paisaje, alojamiento y gastronomía casera, con una propuesta que busca preservar la identidad del lugar y trasladarla a cada una de las experiencias que ofrece.

Un proyecto que conecta vino, paisaje y descanso

CaliVista ha recibido históricamente visitantes provenientes de distintas partes del país y del exterior, principalmente a través de plataformas de reserva como Booking.

Su propuesta mantiene, al mismo tiempo, una accesibilidad que permite acercar esta experiencia también al público mendocino.

Con una finca implantada en 2006 y una historia que comenzó en una pequeña granja de Iowa, CaliVista encontró en Tunuyán el escenario para desarrollar un proyecto vitivinícola propio.

Un espacio donde el vino convive con el paisaje, donde la producción orgánica se combina con la expresión varietal y donde la experiencia del Valle de Uco se plantea desde una perspectiva más íntima, natural y auténtica.

CaliVista nació del deseo de su fundador, David Kalainoff, de volver a sus raíces agrícolas y unir esa historia personal con su pasión por el vino.

Desde la cosecha 2021, toda su producción cuenta con certificación orgánica, como resultado de una forma de trabajo que aprovecha las condiciones naturales del Valle de Uco y busca preservar el vínculo entre el paisaje, el viñedo y los vinos.

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