Después de una década en la que las bodegas expandieron su propuesta con gastronomía, turismo y experiencias, el nuevo diferencial competitivo pasa por integrar todo ese recorrido bajo una misma lógica de hospitalidad. La tecnología comienza a jugar un rol central en esa transformación.
Hace apenas unos años, visitar una bodega significaba recorrer la cava y participar de una degustación. Hoy, el enoturismo se convirtió en una de las principales puertas de entrada al vino argentino y las bodegas evolucionaron hacia destinos donde conviven gastronomía de alto nivel, recorridos por viñedos, catas guiadas, hoteles, eventos culturales y propuestas pensadas para pasar una jornada completa.
Esa evolución elevó la calidad de la experiencia, pero también hizo más compleja su gestión. Un mismo visitante puede recorrer la bodega por la mañana, participar de una degustación, almorzar en el restaurante y finalizar el día comprando vinos. Sin embargo, en muchos casos, cada una de esas instancias continúa administrándose por separado. La información obtenida durante la visita rara vez llega al restaurante y las preferencias detectadas durante el almuerzo difícilmente sean aprovechadas para futuras acciones comerciales.
El resultado es que, aunque la propuesta sea cada vez más sofisticada, la experiencia vuelve a empezar en cada punto de contacto. Para los especialistas, el próximo gran desafío del enoturismo ya no consiste en crear nuevas actividades, sino en lograr que toda la jornada funcione como una única experiencia de hospitalidad.
En ese escenario comienza a consolidarse una nueva categoría tecnológica enfocada en conectar todos los momentos del recorrido del visitante. Ese es el espacio donde busca posicionarse Woki, la empresa argentina que desarrolló el primer sistema de hospitalidad para restaurantes y que hoy también acompaña a bodegas que buscan integrar toda su operación en una única plataforma.
A través de su módulo de experiencias, la plataforma permite administrar desde un mismo lugar visitas guiadas, recorridos por viñedos, degustaciones, restaurantes, eventos especiales y gift cards, manteniendo un único perfil para cada visitante durante toda la jornada. Si durante una visita un guía registra que una pareja celebra un aniversario, que un visitante mostró interés por un determinado varietal o que un comensal tiene una restricción alimentaria, esa información acompaña automáticamente al cliente durante el resto del recorrido. La inteligencia artificial interpreta notas escritas o mensajes de voz, organiza esos datos y genera alertas para que cada equipo pueda ofrecer una atención más personalizada.
«En una bodega, la hospitalidad no ocurre en un solo momento: ocurre durante varias horas y en manos de equipos distintos. Lo que hacemos es que todo funcione como un único sistema y que lo que la bodega aprende de un visitante por la mañana le sirva para atenderlo mejor al mediodía y para invitarlo a volver el año siguiente», explica Nicolás D’Auro, cofundador de Woki.
La integración también tiene impacto en el negocio. Quienes reservaron una visita pueden recibir propuestas para sumar un almuerzo o una cata premium antes de llegar, mientras que quienes ya conocieron la bodega pueden ser invitados meses después a un evento especial o al lanzamiento de una nueva cosecha. Toda esa comunicación se construye sobre el comportamiento real de cada visitante y permite aumentar el valor de cada experiencia sin depender exclusivamente de captar nuevos turistas.
En Mendoza, donde el turismo del vino continúa sofisticándose y la gastronomía se consolidó como una parte inseparable de la propuesta enoturística, esta transformación ya comenzó. Woki trabaja actualmente con bodegas y restaurantes como Lagarde, Brindillas, Chipirón, Auténtico y Soberana, proyectos donde hospitalidad, gastronomía y turismo funcionan como una misma unidad de negocio.
Hoy ya no alcanza con ofrecer un gran vino o una excelente cocina. Los visitantes esperan una experiencia coherente, personalizada y sin fricciones desde la reserva hasta mucho después de abandonar la bodega. En ese contexto, la hospitalidad deja de ser únicamente una cualidad del servicio para convertirse en una herramienta estratégica de gestión.
Porque, si la primera etapa del enoturismo consistió en abrir las bodegas al público y la segunda en crear experiencias memorables, la próxima evolución parece estar en lograr que todas esas experiencias funcionen como una sola.
Acerca de Woki
Woki es un sistema de hospitalidad para restaurantes. Nace en 2020 con el objetivo de profesionalizar la industria gastronómica y que en la actualidad integra gestión operativa, CRM, inteligencia artificial, automatización de marketing y analítica de datos para ayudar a los restaurantes a conocer mejor a sus comensales, optimizar su operación, fortalecer la fidelización y aumentar la facturación. Actualmente opera en más de 1500 restaurantes de Argentina y Chile. Para más información: https://restaurantes.wokiapp.com/






