La empresa mendocina desarrolló un sistema propio que le permite producir durante todo el año y abastecer al mercado gastronómico. Con una capacidad actual de más de 100 kilos semanales, ahora avanza además en el desarrollo de alimentos elaborados a base de gírgolas y proyecta llegar a supermercados.
Cuando Setas Andinas comenzó a producir gírgolas en Mendoza, en 2020, se encontró con un desafío para el que prácticamente no existían antecedentes locales: desarrollar un sistema de producción capaz de sostener el cultivo durante todo el año en una provincia caracterizada por su clima seco y sus marcadas variaciones de temperatura.
El proyecto comenzó en un espacio de apenas 20 metros cuadrados. Cinco años después, la empresa se consolidó como el mayor productor de gírgolas de Mendoza y un referente de la actividad en la región de Cuyo, con una estructura productiva que le permite abastecer de manera continua a restaurantes y establecimientos gastronómicos.
El crecimiento se apoyó en el desarrollo de un sistema propio de producción, basado en el control de variables como temperatura, humedad y ventilación, una tecnología que permitió superar uno de los principales desafíos del cultivo de hongos: la estacionalidad.
Producción durante los 365 días
Mientras buena parte de los productores concentra su actividad durante los meses de otoño y primavera, Setas Andinas logró desarrollar un esquema de producción permanente mediante cámaras de cultivo completamente controladas.
Esta capacidad de producir durante los 365 días del año se convirtió en uno de los principales diferenciales de la empresa y en una ventaja para el sector gastronómico, que necesita contar con productos frescos y disponibilidad sostenida.
“Siempre buscamos combinar calidad y continuidad. Son dos aspectos que la gastronomía valora muchísimo cuando trabaja con productos frescos”, explican desde Setas Andinas.
La demanda generada por restaurantes y cocinas profesionales fue uno de los motores iniciales del crecimiento de la empresa y permitió consolidar un mercado para la producción local de gírgolas.
Una capacidad productiva que todavía tiene margen para crecer
La evolución de Setas Andinas tuvo un nuevo punto de inflexión hace aproximadamente un año, con la inauguración de nuevas instalaciones y cámaras de cultivo tres veces más grandes que las anteriores.

La ampliación permitió llevar la producción a más de 100 kilos semanales, equivalentes a unos 500 kilos mensuales.
Sin embargo, la infraestructura fue diseñada pensando en la próxima etapa de crecimiento. La capacidad instalada permitiría alcanzar los 300 kilos semanales y superar así los 1.000 kilos mensuales.
La escala alcanzada también modificó el rol de Setas Andinas dentro del mercado regional. Durante los meses de invierno, otros productores recurren a la empresa para abastecer a sus propios clientes cuando sus sistemas de producción no logran mantener el volumen necesario.
De esta manera, la compañía no solo amplió su propia capacidad, sino que comenzó a ocupar un lugar estratégico dentro de la cadena de abastecimiento de gírgolas en Cuyo.
Del hongo fresco al alimento elaborado
El crecimiento de la producción primaria llegó acompañado de una nueva estrategia de negocios: agregar valor a las gírgolas y ampliar los canales de comercialización.
Durante sus primeros años, Setas Andinas concentró su actividad en la venta de hongos frescos, principalmente destinados al sector gastronómico. Sin embargo, la retracción del consumo en restaurantes llevó a la empresa a replantear su estrategia y buscar nuevas oportunidades de crecimiento.
Así nació una nueva unidad de negocio enfocada en el desarrollo de alimentos elaborados a base de gírgolas.
“Siempre pensamos en crecer agregando valor a nuestra producción. Hoy entendemos que el potencial de las gírgolas va mucho más allá del restaurante y queremos que lleguen a la mesa de todos los días”, explican desde la empresa.
Hace aproximadamente seis meses, Setas Andinas comenzó a comercializar una primera línea de productos integrada por milanesas y empanadas de gírgolas.
El proyecto ahora avanza hacia una segunda etapa, que contempla el lanzamiento de hamburguesas, nuggets y salchichas elaboradas con este hongo, productos que serán presentados oficialmente durante las próximas semanas.
Una nueva propuesta para llegar a las familias
El desarrollo de estos alimentos busca ampliar el público consumidor y acercar las gírgolas a personas que quizás no incorporan habitualmente este tipo de producto en su alimentación.
La estrategia apunta a utilizar formatos conocidos y prácticos para facilitar su incorporación a las comidas cotidianas, sin perder de vista la calidad de la materia prima.
Dentro de esta nueva línea, la empresa también puso especial atención en el público infantil. Los nuggets y las salchichas de gírgolas buscan ofrecer una alternativa diferente para las familias y presentar el hongo en formatos familiares para los chicos.
“La idea es demostrar que se pueden desarrollar productos ricos, prácticos y atractivos, sin dejar de lado la calidad de los ingredientes”, sostienen desde Setas Andinas.
La incorporación de productos elaborados representa, además, un cambio en el modelo de negocio: la empresa deja de depender exclusivamente de la venta de producto fresco y comienza a desarrollar una propuesta propia de alimentos con mayor valor agregado.

Del hongo fresco al alimento elaborado
Además de producir y comercializar gírgolas frescas, Setas Andinas desarrolló una línea de alimentos congelados elaborados a base de este hongo.
Actualmente, la propuesta incluye empanadas, hamburguesas, nuggets y milanesas de gírgola congeladas y las clasicas girgolas frescas, con el objetivo de ampliar el consumo y llevar este producto más allá de la gastronomía.
Esta nueva unidad de negocio forma parte de la estrategia de la empresa para agregar valor a su producción, diversificar sus canales de comercialización y acercar las gírgolas al consumidor final.
El próximo desafío: llegar a las góndolas
El siguiente paso de esta estrategia será ampliar la distribución y llegar al consumidor final a través de nuevos canales de comercialización.
Actualmente, Setas Andinas trabaja en las habilitaciones y certificaciones necesarias para poder ingresar con sus alimentos elaborados a cadenas de supermercados y otros puntos de venta.
La apuesta implica transformar el alcance de la empresa: pasar de ser un productor de gírgolas frescas enfocado principalmente en la gastronomía a consolidarse también como una marca de alimentos elaborados.
El crecimiento proyectado combina así dos caminos. Por un lado, continuar aumentando la producción de gírgolas frescas hasta superar los 1.000 kilos mensuales. Por otro, desarrollar nuevos productos que permitan ampliar el mercado y llevar las gírgolas desde las cocinas profesionales hasta las mesas de los consumidores.
Con esta nueva etapa, Setas Andinas busca consolidarse como referente en la producción de hongos frescos y en el desarrollo de alimentos elaborados a base de hongos en Cuyo, con el objetivo de ampliar posteriormente su presencia al resto del oeste argentino.
Lo que comenzó en 20 metros cuadrados se encuentra hoy frente a un nuevo desafío: convertir el crecimiento productivo en una industria de mayor escala, con innovación, valor agregado y nuevos mercados.






