Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Los jóvenes quieren crecer, pero no necesariamente ser jefes: qué está cambiando en el mercado laboral mendocino

La experiencia y la especialización ganan peso entre las nuevas generaciones, mientras las empresas enfrentan el desafío de atraer y retener talento con propuestas que vayan más allá del salario. Nicolás Spampinato, Gerente de la División Vitivinícola de Adecco, analiza para MASSNEGOCIOS cómo están cambiando las expectativas laborales en Mendoza y cuáles son los perfiles que más necesita la industria.

El mercado laboral está atravesando un cambio en la manera en que las nuevas generaciones entienden el crecimiento profesional. Si bien el 80% de los jóvenes manifiesta interés en llegar a posiciones de liderazgo, el 77% prefiere primero ganar experiencia y especializarse antes de asumir la conducción de un equipo.

La tendencia también comienza a reflejarse en las empresas mendocinas, que buscan perfiles cada vez más especializados y con conocimientos específicos para responder a las necesidades de sectores productivos que atraviesan procesos de transformación tecnológica.

En la industria vitivinícola, esta realidad se observa tanto en las fincas como en las bodegas. Para conocer cuáles son los perfiles más demandados, qué buscan hoy los trabajadores y cómo está cambiando la idea de crecimiento profesional, MASSNEGOCIOS conversó con Nicolás Spampinato, Gerente de la División Vitivinícola de Adecco.

Nicolás Spampinato, Gerente de la División Vitivinícola de Adecco.

Especialización antes que liderazgo

—El 77% de los jóvenes prefiere ganar experiencia y especializarse antes de asumir un equipo. ¿Cómo se refleja esta tendencia en el mercado laboral mendocino?

—En Mendoza vemos que la especialización tiene cada vez más valor. En sectores como el vitivinícola, por ejemplo, existen posiciones para las que no alcanza con tener formación: se necesita conocimiento específico y experiencia previa en el rubro.

Hoy las empresas buscan personas que puedan aportar rápidamente a procesos que requieren calidad y eficiencia. Por eso, ganar experiencia y desarrollar una especialidad puede ser un diferencial muy importante antes de asumir responsabilidades de liderazgo.

Los perfiles que más necesita la industria

—¿Qué perfiles y especializaciones están demandando hoy las empresas de Mendoza y cuáles son los que más cuesta conseguir?

—En la industria vitivinícola, la demanda está muy vinculada al ciclo productivo. En viñedos se buscan perfiles calificados, como podadores y tractoristas, mientras que en bodega tienen mucha demanda quienes cuentan con tecnicaturas y especializaciones.

También vemos una necesidad creciente de perfiles técnicos vinculados a mecánica, electromecánica, calidad y mantenimiento.

Los más difíciles de conseguir son justamente aquellos que combinan formación o especialización con experiencia previa en el sector. Ese conocimiento específico no siempre se encuentra fácilmente en el mercado.

Crecer profesionalmente ya no significa solamente ascender

—El 80% de los jóvenes manifiesta interés en llegar a posiciones de liderazgo, pero muchos prefieren hacerlo más adelante. ¿Qué observa Adecco en Mendoza respecto de esta nueva forma de pensar el crecimiento profesional?

—El liderazgo sigue siendo una aspiración, pero no necesariamente aparece como el primer objetivo. Los jóvenes buscan primero adquirir experiencia, sentirse preparados y desarrollar conocimientos que les permitan asumir mayores responsabilidades.

En industrias como la vitivinícola, esto también plantea el desafío de mostrar a las nuevas generaciones cómo están evolucionando los roles, las tecnologías y las oportunidades de desarrollo dentro del sector.

—¿Las empresas mendocinas están preparadas para ofrecer oportunidades de crecimiento que no necesariamente impliquen llegar a un puesto jerárquico?

—Es un camino que todavía hay que seguir desarrollando. El crecimiento profesional puede darse también a través de la especialización, la capacitación y la incorporación de nuevas responsabilidades.

En una industria que atraviesa un proceso de tecnificación y mecanización, por ejemplo, aparecen oportunidades para que las personas se formen en nuevas herramientas y acompañen esa transformación sin que necesariamente tengan que llegar a ocupar un puesto jerárquico.

Salario, estabilidad y oportunidades de aprendizaje

—¿Qué buscan hoy los jóvenes mendocinos en una empresa además de un buen salario?

—La estabilidad, el reconocimiento y las oportunidades de aprendizaje son factores muy importantes. En nuestra experiencia dentro de la industria vitivinícola, el salario sigue teniendo un peso determinante a la hora de aceptar una propuesta, pero también vemos que los beneficios pueden inclinar la decisión.

La flexibilidad horaria, los premios por objetivos, los viáticos y otras herramientas que mejoren la propuesta laboral son cada vez más valoradas.

—El 58% rechazaría un puesto de liderazgo por una mala compensación. ¿Cómo están cambiando las expectativas respecto del salario y las responsabilidades?

—Hoy existe una mirada mucho más concreta sobre la relación entre responsabilidad y compensación. Si una persona va a asumir mayores responsabilidades, espera que eso esté acompañado por un reconocimiento económico acorde.

En un contexto donde los salarios de determinados sectores tienen dificultades para competir con otras industrias, esto se vuelve todavía más relevante. El desafío para las empresas es lograr que la propuesta sea atractiva en términos económicos, pero también en desarrollo y proyección.

Tecnología y nuevos perfiles para la industria vitivinícola

—En un mercado que exige cada vez más conocimientos y nuevas habilidades, ¿qué capacidades serán claves para el trabajador mendocino en los próximos años?

—La especialización técnica va a ser cada vez más importante. En nuestra experiencia en el sector vitivinícola, vemos una demanda creciente de conocimientos vinculados a mecánica, electromecánica, calidad y mantenimiento.

También será fundamental la adaptación a la tecnología y a la automatización de procesos. La industria está incorporando cada vez más tecnología, tanto en las fincas como en las bodegas, y eso genera nuevas necesidades de capacitación y el desarrollo de perfiles capaces de acompañar esa transformación.

—¿Qué deberían hacer las empresas mendocinas para atraer y retener a los jóvenes profesionales que buscan especializarse y desarrollarse?

—Tienen que generar oportunidades concretas de aprendizaje y mostrar que existe un camino de desarrollo dentro de la organización. La incorporación de tecnología puede ser una herramienta muy importante para eso.

También es necesario trabajar sobre la imagen que tienen los jóvenes de determinadas industrias y mostrar que existen posibilidades de capacitación, especialización y crecimiento.

En el caso de la industria vitivinícola, iniciativas como las Escuelas Adecco y los programas de capacitación son un ejemplo de cómo generar herramientas para desarrollar talento y acercarlo a las necesidades reales del sector.

Un nuevo concepto de crecimiento profesional

Para Spampinato, el cambio no implica que los jóvenes hayan dejado de aspirar al liderazgo, sino que la manera de llegar a esas posiciones está tomando otro camino.

“Crecer profesionalmente ya no significa necesariamente llegar a un puesto jerárquico. También significa especializarse, incorporar nuevas herramientas, asumir desafíos y convertirse en un perfil cada vez más valioso para una organización”, señala.

En Mendoza, y particularmente en industrias como la vitivinícola, la tecnología y la mecanización continuarán transformando muchos puestos de trabajo. En ese escenario, la capacidad de capacitarse, adaptarse y acompañar esos cambios será cada vez más relevante.

El desafío será doble: que las empresas puedan generar espacios concretos de aprendizaje y desarrollo, y que los trabajadores encuentren en esos cambios una oportunidad para construir su propio camino profesional.