En Argentina se estima que 16 millones de toneladas de alimentos se pierden y desperdician cada año. Frente a esta problemática, Banco de Alimentos Mendoza trabaja para recuperar alimentos aptos para el consumo y convertirlos en alimento para quienes más lo necesitan. Solo durante 2025, recuperó más de 1,6 millones de kilos que fueron distribuidos entre más de 80 organizaciones sociales.
Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una fecha que invita a reflexionar sobre una problemática que tiene consecuencias sociales, económicas y ambientales.
Según estimaciones oficiales, en Argentina se pierden y desperdician aproximadamente 16 millones de toneladas de alimentos por año, equivalentes al 12,5% de la producción agroalimentaria del país. De ese volumen, alrededor de 14,5 millones de toneladas corresponden a pérdidas que se producen a lo largo de la cadena de producción, almacenamiento, transporte y procesamiento, mientras que unas 1,5 millones corresponden al desperdicio en las etapas de comercialización y consumo.

Detrás de cada alimento que se pierde también se pierden los recursos utilizados para producirlo: agua, suelo, energía, trabajo y transporte. Por eso, reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos constituye un desafío que requiere el compromiso de todos los actores de la cadena.
De un excedente a una oportunidad para alimentar
En este contexto, los Bancos de Alimentos cumplen un rol fundamental: rescatar alimentos que todavía son aptos para el consumo, evitar que se desperdicien y hacerlos llegar a personas que los necesitan, a través de organizaciones sociales.
En Mendoza, esta tarea se concreta todos los días. Durante 2025, Banco de Alimentos Mendoza recuperó más de 1,6 millones de kilos de alimentos, que fueron distribuidos entre más de 80 organizaciones sociales de la provincia.
De esta manera, alimentos que por diferentes motivos no serían comercializados encuentran un nuevo destino y pueden llegar a las mesas de miles de personas.
El proceso implica mucho más que recibir alimentos. El Banco articula con empresas productoras, industrias, comercios, supermercados y otros actores de la cadena alimentaria para recuperar productos; cuenta con el trabajo de voluntarios para su clasificación y acondicionamiento; y coordina su distribución a través de organizaciones sociales.
“Cada kilo de alimento que recuperamos representa una oportunidad: la oportunidad de evitar un desperdicio y, al mismo tiempo, de contribuir a que ese alimento llegue a una persona que lo necesita”, destacan desde Banco de Alimentos Mendoza.
Recuperar alimentos es parte de la solución
La reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos es una responsabilidad compartida. Productores, empresas, comercios, organizaciones, gobiernos y consumidores pueden contribuir a que una mayor cantidad de alimentos llegue a destino y cumpla su propósito.
Desde Banco de Alimentos Mendoza, el desafío es seguir fortaleciendo las alianzas que permiten recuperar alimentos y transformarlos en una herramienta concreta de alimentación.
Porque cuando un alimento todavía puede alimentar, recuperarlo es darle una nueva oportunidad. Y cada oportunidad cuenta.






