Emprendedores

Un pueblito fabrica 18 millones de vinilos en la actualidad

Los gurúes del mercado fallaron, una vez más, tratando de predecir los comportamientos del ser más complejo e impredecible de todos: el humano. Y, ante tanto Spotify y la siempre pronosticada muerte del CD, el vinilo no sólo no desapareció, sino que encontró su espacio y aumenta sus ventas, anual y globalmente. El fenómeno hace sonreír al principal proveedor del formato, Zdenek Pelc, dueño de GZ Media, empresa que, desde Lednice –un pueblito checo de 1800 habitantes–, fletó el año pasado más de 18 millones de vinilos al mundo.

“Nunca dejé de producirlos, aun cuando la demanda era muy baja”, recuerda Pelc, en el marco del World Entrepreneur of the Year, evento que anualmente organiza EY, al que llegó como ganador por su país, la República Checa. Según sus números, en la década dorada del ’80, la producción rozaba las 14 millones de unidades por año y, sólo 11 años después, había caído a las 950.000. “La compañía siguió. Pero otras en Europa fueron cerrando y yo tomaba clientes y máquinas”, dice. El desplome del vinilo tuvo su respuesta con la llegada de su sucesor: el CD. “Con él, hice mucho dinero, grandes negocios. Pero, luego, paré cuando creció la competencia. Parte de mi filosofía es no entrar en lo mainstream, que es lo que usualmente hacen otros”.

Diversificó su producción al ir más allá del disco o el vinilo en sí mismos. “Hice algo que fue diferente, como impresión y packaging. Fue una decisión inteligente porque se puede usar este sistema en otras industrias, no sólo en la de la música”, detalla. Entre sus clientes, puede nombrar a BlackBerry, HP, Symantec o Microsoft. “Es un negocio mucho más estable que el de la música”, comenta y, de paso, cuenta que la empresa hoy produce envoltorios para coñacs y whiskies. “No son marcas baratas. Sólo hacemos para blue labels, de precios de US$ 200 la botella”. Actualmente, el 40 por ciento de sus ingresos viene por la rama musical y el monto restante se debe a clientes de otros sectores, como IT o Consumo Masivo.

A fines de los ’90, los CDs ganaban protagonismo y la Unión Soviética perdía la Guerra Fría. En Lednice, también se palpaba el cambio de época: GZ Media volvía a ser privada, luego de haber sido tomada por el Estado durante décadas. “Somos un país que era comunista. Estábamos enfocados en el mercado local”, recuerda Pelc.

Sin embargo, había continuado produciendo vinilos de rock prohibidos en Checoslovaquia, que, luego, eran vendidos en el mercado negro. Caído el Muro de Berlín, en GZ Media, apareció el fondo estadounidense Winslow Partners, que adquirió la empresa en 1998. Pelc había llegado a ella como gerente, una década atrás, período en el que se hizo de muchas acciones de la firma. “Porque siempre pedí que me pagaran de esa manera”, explica. Tiempo después, se animó a ir a ver a los dueños. “Nos hiciste ganar mucho dinero”, fue la respuesta que recibió, cuando preguntó si GZ estaba a la venta. Logró comprar el 88 por ciento del total. “Puse mi casa, mis acciones, todo, para conseguir un préstamo del banco. Fue riesgoso”, rememora el emprendedor. En menos de cinco años logró tachar la deuda con el banco.

Durante ese proceso, conoció a Kenneth Brody, exchairman del Banco de Exportación e Importación de los Estados Unidos y, también, exsocio de Goldman Sachs, en el ámbito privado. “Él es mi rol model”, afirmaba hace un tiempo Pelc. MBA por la Universidad de Harvard, fue el estadounidense quien casi lo obligó a cursar algo en esa casa de estudios. “Me dijo que tenía que ir, y decidí hacerlo”, recuerda. Nueve años antes, a sus 40, había comenzado a tomar clases de inglés. “Fue una pesadilla. Pero los negocios son negocios”, argumenta. No le alcanzó con lo que sabía: se levantaba a las 5.00 de la mañana para leer los libros que serían estudiados en clase.

Hoy, GZ ostenta una amplia cartera de artistas a los que les produce vinilos: U2, Madonna, Queen, Michael Jackson, por ejemplo. Pelc explica que la relación no es directa con ellos: “No viene Mick Jagger a negociar. Con las empresas de la música, tenemos buenas relaciones. En esta situación, el vinilo es muy apreciado”. No fue Jagger a Lednice. Pero, hasta el momento, el mayor contrato de la empresa es la reedición de cerca de 30 álbumes de los Rolling Stones, enviados a los clubes de fans de la banda británica. Desde 2009, realiza el packaging de “The Beatles in Mono” –una colección de nueve vinilos del cuarteto de Liverpool, en formato mono–, ya que la elaboración del vinilo quedó en manos de su competencia alemana, Optimal. Bob Dylan, por su parte, tiene una edición con forma de púa, en azul claro. No es el único exótico: alrededor de un cuarto de la fabricación de GZ Media tiene forma de corazones o estrellas.

Los compradores de vinilos luchan por obras que escasean y los productores pelean por un mismo tesoro industrial: las máquinas. Para realizar la primera parte en el proceso de armado de un vinilo, GZ Media tiene cuatro de las 23 máquinas que hay en el mundo y completa su portfolio con otras 45. “En 2005, decidimos tratar de desarrollar nuevas máquinas, con ingenieros, técnicos y aumentar nuestra producción”, sostiene Pelc. También, la empresa está realizándolas con el fin de venderlas. En Asia, por ejemplo, se encuentra en plena negociación con un cliente para comenzar la producción en ese continente. “Yo las produzco y las vendo. Siempre estoy buscando partners locales”, explica.

El interés, desde los últimos años, está en aumentar la cantidad de vinilos producidos por día. En 2011, GZ logró aumentar su producción diaria de productos rígidos a 100.000 unidades y, dos años después, el record de vinilos diarios pasó a 40.000 (10 millones anuales). En 2015, sumó 8 millones a la producción anual, mientras que, este año, Pelc logró despachar 65.000 grabaciones de vinilos por día.

Pelc dice que no es la persona adecuada para saber si el vinilo es mejor que otros productos. “Mi oído no es lo suficientemente bueno para comparar los sonidos”. Según especialistas, los sonidos emitidos en un vinilo están parcialmente en las frecuencias medianas del espectro, lo que les brinda mayor suavidad; los del CDs, por su parte, comprenden mayores rangos de frecuencia, fenómeno que provoca un sonido más frío. En su mayoría, los clientes envían los audios a grabar en archivos digitales, aunque, de vez en cuando, llegan CDs. Luego, un ordenador transmite las señales a una mesa giratoria que tiene una aguja de diamante, la cual corta el disco en tiempo real. Por esa razón, quien esté encargado del proceso deberá escuchar en tiempo real el álbum entero a grabar, mientras comprueba con un microscopio que el disco fue dibujado correctamente.

El edificio donde funciona la fábrica original tiene más de 100 años y albergaba, tiempo atrás, a una compañía de tejidos. En 1951, las autoridades comunistas trasladaron la producción de discos de vinilos a esa planta. En ese año, GZ Media lanzó el primero al mercado. Los tiempos son otros y la empresa ya da trabajo a 2000 personas, 400 de las cuales son vietnamitas y ucranianas. “En República Checa, es difícil encontrar empleados”, dice Pelc.

A pesar de que no se dejan de comercializar, los vinilos sólo representan el 2 por ciento de las ventas totales de música, en cualquiera de sus formatos (digital, CDs u otros). La Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés) destacó que, en 2014, el nicho había alcanzado los US$ 346 millones, monto que había significado un crecimiento de 54,7 por ciento respecto al año anterior. Nielsen, por su parte, informó que, en los Estados Unidos (el primer mercado), la producción fue de 12 millones de unidades en 2015 y alcanzó su décimo año consecutivo de crecimiento. Los grandes ganadores en esa plaza son las casas independientes, que venden el 45 por ciento del total. El rock continúa siendo el género más vendedor: 68 por ciento.

Fuente: Apertura

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