Millennials

Paternidad entre amigos: el camino que eligen los Millennials para tener hijos

Cada vez más jóvenes sub-30 descartan la adopción para formar una familia. Una especialista explicó a Infobae las claves para comprender este nuevo paradigma al momento de constituir el grupo primario.

Son parte de una generación de padres separados y familias ensambladas. Jóvenes que promedian los 25 años y crecieron lejos de los prejuicios y los “mandatos” sociales. Así y todo, en un momento sienten el deseo de convertirse en padres y si el “click” les llega en cuando no tienen pareja, la pregunta es inevitable: ¿con quién?

Es que el reloj biológico corre para todos y suele llegar el día en que cada persona recibe la llamada de la naturaleza que invita a “trascender”.

“Es en ese momento cuando las personas se preguntan si realmente existe esa necesidad y si existe, si quieren satisfacerla respondiendo a las demandas de la sociedad. Las preguntas que surgen podrían ser ¿cómo?, y ante lo inminente, ¿con quién?”, reflexionó la licenciada en Psicología María Gracia Franco (MN 13356), para quien “en una era donde el amor tiende a lo descartable, los jóvenes parecen haberse inclinado a creer en la forma más pura del amor, que es el amor de un hijo”.

La especialista describió a los protagonistas de este nuevo paradigma como “jóvenes que hoy promedian los 25 años, la primera generación que vivió el proceso de aceptación social de las separaciones, divorcios y luego de las familias ensambladas”. “Si bien no fueron los pioneros en adoptar un estilo de vida menos estructurado y tradicional que el de sus padres, recibieron el mandato de ‘vivir la vida’, que consiste en que se capaciten profesionalmente, recorran el mundo y hagan lo que ‘les venga en gana’ durante la flor de su juventud”, amplió.

Y tras analizar que “este estilo de vida tan acelerado, que se da en el auge de las redes sociales, dificulta muchas veces la posibilidad de encontrar a la otra mitad -si es que existe tal mitad-“, aseguró que “la espera de un compañero con quien puedan sincronizar de manera casi instantánea, los impacienta y es este desfase temporal el que los lleva al desamor de manera casi cíclica”.

Franco destacó que la alternativa de la adopción, que permite brindar amor y contención a un niño o niña que quizá no corrió con la suerte de nacer en una familia que lo conenga no es vista como una opción para estos jóvenes, que “no son ajenos al sistema de adopción de nuestro país, el cual lamentablemente, limita y desalienta de manera constante a futuros padres”.

“Es entonces cuando dos amigos que se encuentran una tarde compartiendo estas inquietudes barajan la posibilidad de traer un niño al mundo”, comentó la especialista, para quien “si bien visto desde afuera parece complejo e incluso retorcido, pero teniendo en cuenta las circunstancias parece la opción más adecuada”.

“Para empezar, ambos se estarían eligiendo mutuamente ya que no sólo se tienen confianza sino que además creen en las cualidades del otro para formar a una persona”, remarcó Franco, para quien la opción es mucho más saludable que “tener que encontrar a ‘la persona’, conocerla y confiar en ella, lo cual llevaría un tiempo”.

De esta manera ser padre “entre amigos” evitaría los altos costos e incertidumbres que acarrean los bancos de esperma u óvulos y el alquiler de un vientre (el cual es ilegal en nuestro país).

De esta manera, la amistad estaría a salvo, ya que traer un niño al mundo no implica necesariamente tener relaciones sexuales. Los futuros padres podrían recurrir a una inseminación artificial. “Hoy en día, ser madre o padre soltero, es aceptado por la sociedad y el vínculo entre ellos se vería fortalecido ya que pasarían de tener una simple amistad, a velar en conjunto por el bienestar de ese nuevo ser”, analizó la especialista.

Es así que estos amigos, ahora futuros padres, podrían satisfacer esta necesidad de traer un hijo al mundo sin verse limitados por su edad, estado civil o incluso orientación sexual. Los tres -o cuatro-, formarían una familia posiblemente distinta para algunos, pero, sin lugar a dudas, llena de amor para todos.

Se llama copaternidad y antes de que el actor argentino Guillermo Pfening (36) diera a conocer su decisión de ser padre con su mejor amiga, se sabía muy poco de este tipo de relación que comienzan a elegir hombres y mujeres unidos por la decisión de tener un hijo en común. El actor hoy es padre de Asia, de un año y medio, junto a la asistente de cámara de Pol-ka Cynthia Pinasco, con quien no está unido por una relación amorosa de pareja, sino por una profunda amistad.

“Es un acto de amor y me pareció mucho más sano y lógico hacerlo de esta manera”, afirmó Pfening sobre su decisión, al tiempo que calificó a su amiga como “una genia como madre y como compañera”.

El tiempo dirá si este tipo de relaciones que avanza a pasos agigantados pueden llegar a alcanzar la legalidad merecida, evitando así mucho sufrimiento por parte de los que incurren en estos métodos de traer un hijo al mundo.

Ocurre que, en muchos casos de ovodonación, la futura madre se debate sobre si está bien contar el método al que recurrió para lograr su sueño de ser madre. Sienten vergüenza al responder a esa mirada biologista que se tiene del mundo.

“Existe una necesidad imperiosa sobre todo en la mujer que ronda los 40 de tener un hijo. No resignan su maternidad, aun sin tener pareja -reflexionó Franco-. Para este tránsito en general de mucha dificultad se necesita contar con apoyo psicológico además de especialistas en el tema”.

Fuente: Infobae

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