Emprendedores

Un binomio perfecto: visión emprendedora y visión empresaria

La visión es uno de esos requisitos, que conllevan algo más profundo y que no se entienden del todo hasta que es evidente la necesidad de determinar la personalidad moral de la empresa. La definición de cualquier Visión Empresarial, dependerá exclusivamente del emprendedor, quien con su forma de “ver” la realidad, podrá definir su visión emprendedora.

Dos  personas de negocios, ante una misma realidad, encaran emprendimientos personales; uno de ellos cumple con éxito su objetivo, el otro, no. La subjetividad y relativismo (muy posmoderno) hacen “ver” (no como un sentido humano) realidades diferentes, no porque estas lo sean, simplemente porque cualidades como imaginación, fantasía, creatividad, intuición se revelan de distintas maneras a cada quien.

El emprendedor exitoso por sus cualidades internas para “ver” (sin desconocer las externas) logra su objetivo y si se le pidiese “su fórmula del éxito”, aun bajo las mismas circunstancias, las probabilidades de repetir el éxito serían muy bajas, por no decir nulas. La realidad es una sola, la diferencia la otorga la “visión” del sujeto.

En esta nota propongo formalizar una especie de modelo a seguir para desarrollar la “visión emprendedora”, aclarando  que se trata de un proceso general y, como dije antes, el éxito o fracaso de un proyecto de negocios no se encuentra en el proceso y sí, definitivamente, en el sujeto que lo aplica.

Visión Emprendedora

El modelo de “visión emprendedora” propone una relación entre realidad (lo que está “ahí”, fuera de nosotros) y el sujeto con sus cualidades para los negocios. Mientras que deberíamos suponer que la realidad es “única” para todos (la cotización de dólar), el significante del dato de la realidad varía de un sujeto a otro, según su propia manera de “ver” el significado de la cotización del dólar, según sea un empresario exportador y otro importador, por ejemplo.

Existen diversas maneras  de construir una visión: una, la original, la primera, que se basa en aspectos psicológicos asociados al sujeto, por ejemplo la intuición. ¿Cuántos de los negocios exitosos comenzaron  desde la intuición?. Una revisión somera de la situación nos daría apabullantes casos de cómo la intuición fue la generadora de la idea primera.

En este punto se encuentra la base de la competitividad empresaria: en la identidad cultural, y ésta solo es posible cuando los miembros de la institución se han imbuido de visión compartida.

Caso Gillette

En Estados Unidos de América en el año 1855 a un señor llamado King Camp Gillette le llegan ciertas chapas metálicas descartables. Desatada la Primera Guerra Mundial, Gillette “ve” que los soldados usaban navajas incómodas, peligrosas y trabajosas al momento de afeitarse. Con una idea previa, desarrolla Gillette, lo que conocemos como “hoja de afeitar” y el correspondiente soporte (la “maquinita”).

Para interesar al ejército de EEUU, el empresario ordenó la fabricación de cientos de miles de  las hojas y sus máquinas y se las regaló al ejército para ser distribuido entre los soldados. Éstos no dudaron que aquél artefacto superaba ampliamente la utilidad de las anteriores navajas.

Como resultado, el ejército solicito a Gillette un producto por cada soldado. No hace falta aclarar que, al perder el filo de la hoja de afeitar, estas se debían desechar y pedir nuevas partidas.

Gillette, en 1903 había vendido solo cincuenta de estos productos, y a partir de la guerra, vendió millones, convirtiéndose hoy en empresa líder a nivel global.

Como este ejemplo hay decenas. ¿Pero qué cualidad utilizó Gillette para lograr semejante éxito?, sin dudas un binomio perfecto: visión emprendedora y visión empresaria.

El Modelo

El proceso que propongo a para formalizar la visión empresaria incluye estas fases:

  1. Observar el entorno del negocio para detectar oportunidades.

  2. Focalizarse en un negocio objetivo y captar datos relevantes.

  3. Estimar qué grado de impacto pueden tener los datos captados en los objetivos a alcanzar.

  4. Procesar datos relevantes para darle el carácter de información.

  5. Con la información disponible construir un sistema de conocimiento que permita comprender las variables en juego y su comportamiento actual y futuro. Este punto es relevante porque  los conocimientos construidos conformarán la “inteligencia” de la organización futura

  6. Organizada la información, se distribuye al resto de los miembros de la organización de acuerdo a sus niveles correspondientes.

  7. Los conocimientos distribuidos conforman un conjunto de saberes (saber hacer) según a quien corresponda.

  8. Se aplican los saberes adquiridos con acciones concretas (internas y externas a la organización) de acuerdo a políticas fijadas.

  9. Se controlan resultados que se van obteniendo evaluando el logro o no de los objetivos.

Fuente: Esp. Lic. Hugo Ricardo Ocaña para MASSNEGOCIOS Diario Online

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