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Mujeres que se desmaquillan y viven su propia vida

Cuando las mujeres se hacen cargo de sus vidas, abren un nuevo capítulo en ellas; desafían sus propios “límites”, comenzando un proceso de transformación personal, viejas ideas que se fracturan, y resurgen nuevos conceptos que cobran fuerza. Un objetivo comienza a latir, se convierte en un impulso difícil de frenar, no hay forma de volver hacia atrás, porque nos enfrentamos a nosotras mismas, y a la cruda tarea de conocernos y descubrir quiénes somos y qué queremos para nuestra vida. Es aquí, el inicio un desarrollo personal y espiritual, haciendo eco en las emociones, el uso del lenguaje y la comunicación corporal.

El término empoderamiento se ha puesto muy de moda; es por ello que emplearemos la frase mujer en acción, para hacer hincapié a la evolución del género en la actualidad.

Este surgimiento es consecuencia de mujeres que se animaron a recorrer un camino diferente al de  épocas pasadas; ese “sometimiento” a modelos sociales, costumbres y pautas propias del género femenino. Hoy, esos preconceptos han comenzado a debilitarse y nos encontramos con mujeres que rompen barreras internas y conectan con su verdadera esencia, descubriendo su potencial y animándose a vivir en relación a sus deseos y necesidades.

Como todo proceso, supone de altibajos, momentos en donde nos encontramos radiantes de energía, dispuestas a conseguir lo que nos proponemos, o también podemos caer en un pozo donde todo resulta ser oscuro, y esa luz que parecía  iluminarnos e impulsarnos, desaparece y se opaca. De esto se trata el proceso de vivir, de saber reconocernos frente a la vida, de ser leales a nosotras mismas, dejar de mentirnos para impresionar o impresionarnos, abandonar los modelos de poder establecidos por una sociedad que supone enfermarse cada día más, donde se nos presenta una feminidad estereotipada, disfrazada de mujeres perfectas, cuasi máquinas, que deben sonreír siempre, estando fuertes frente a la vida, una fortaleza maquillada de mentiras. Y es aquí en donde se confunde el término de mujer empoderada, ya que no hablamos de un prototipo de mujer que todo lo puede y soporta, mujeres súper poderosas capaces de “salvar al mundo”; al contrario, hacemos referencia a mujeres que descubren su poder personal, único e irrevocable cuando descubren su esencia, su verdadero yo.

Una vez que la mujer logra conectarse con su ser, con su centro, despertar esa energía, se “revela” contra patrones que le hacían ruido en la sociedad, se planta con sus valores y conocimientos para mostrarle al mundo aquello que guardaba en silencio. Como mencionamos en el artículo anterior, no se trata de generar una competencia, una guerra entre sexos, sino de una construcción en conjunto, codo a codo con el hombre.

Hay mujeres que inspiran, que se animan a vivir su vida a su manera, que resultan ser ejemplos de lucha y de constante búsqueda de oportunidades y de crecimiento personal, por eso es importante destacarlas y preguntarles cómo fue su proceso de encuentro consigo mismas.

En esta oportunidad nuestro ejemplo de mujer en acción se llama Victoria, una mujer fiel a sus creencias y convicciones, empática, perceptiva ante la vida y con gran capacidad de reacción.

¿Quién es Victoria? ¿Cómo la definirías?

Es una mujer que decidió seguir su propio camino.

¿Para vos, qué significa ser mujer en acción hoy?

La definiría como una mujer que ha tomado las riendas de su vida, que tiene claro lo que quiere y lo que no quiere, lo que le hace bien y lo que no.

Pasar a la acción implica un proceso, ¿Cómo fue y cómo conectaste con tu poder personal?

Suelo decir, un poco en broma, que vine a esta vida con otro chip, tanto en lo  que se refiere a lo personal como a lo profesional. En cuanto a lo personal, nunca soñé con el vestido blanco, el anillo, un marido que me mantenga, los hijos, la casa, el auto. Me sentí, por mucho tiempo, un “bicho raro”. Cuando planteaba de manera sincera mis ideas,  a muchos les resultaban inconcebibles. Tengo otra concepción de la relación en pareja que se traduce en un compañero de ruta sin que ninguno de los dos renuncie a su propia vida: estoy convencida que sin libertad e independencia nadie se puede realizar como persona.

Con respecto a lo profesional, hice dos carreras: soy Lic. en Comunicación Social, especializada en Periodismo de Artes y Espectáculos; y por otro lado, Escenógrafa, especializada en Vestuario, aunque  me defino directamente como Vestuarista, y es a eso a lo que me dedico de lleno. Hacer una segunda carrera y que encima fuera artística, fue otro desafío, pero más para el afuera que para el adentro. La pregunta por excelencia: ¿de qué vas a vivir?

Creo que conecté con ese poder desde aceptar y hacer lo que me hacía y me hace feliz, más allá de los mensajes de la sociedad. Esto me llevó también a relacionarme con gente que, en grandes líneas piensa como  yo o no me juzga.

¿Cuáles crees que son los desafíos que este mundo le impone hoy a la mujer?

A pesar de los logros conseguidos, que son muchos, nuestra sociedad, tanto a nivel macro como micro sigue siendo machista, sigue repitiendo (aunque aggiornados) esos mismos patrones y mensajes. Desde que nacemos recibimos esa información. El ejemplo más claro que me viene a la mente es el lenguaje cotidiano, cómo las palabras nos encasillan, muchas veces nos discriminan y cómo, sin darnos cuenta, terminamos repitiendo y aceptando esto como “natural”.

El desafío radica en rebelarnos y no renunciar a nuestros sueños. En escuchar a nuestra voz interior y hacer lo que ella nos dice. El camino no es fácil porque además de los prejuicios y los miedos,  propios y ajenos, está la comodidad. Y no cualquiera se banca salir de su zona de confort.

De todos modos también hay que aceptar que hay muchas mujeres que encuentran la felicidad y la realización personal en las convenciones sociales y no está mal.

Creo que la clave radica en ser honesta con vos misma.

Las emociones son un factor primordial para movernos a la acción, ¿qué pensás de esto?

El tema es saber qué tipo de emociones alimentar y tener claro si para vos verdaderamente el fin justifica los medios. Voy a citar a una frase de Ghandi a la que adhiero ciento por ciento: “La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía”.

La inseguridad, los complejos y los miedos paralizan. ¿Cómo luchaste con ellos para seguir tus sueños?

Creo que lo que verdaderamente te paraliza son los miedos. La inseguridad y los complejos te limitan.

Es un trabajo diario porque estoy absolutamente convencida que tu peor enemigo sos vos. Para las personas que pensamos y analizamos mucho las cosas es todo un tema.

No sé si hay una fórmula. En mi caso trato de acallar la mente, que si bien a veces te ayuda a “poner orden”, cuando se pasa de rosca, genera todo lo contrario. Cuando lográs ese estado de calma, la respuesta se torna clara y las dudas se disipan.

De todos modos hay que ser conscientes  y aceptar que no todo depende de vos en su totalidad, que  hay cosas que se escapan de tus manos, y que un fracaso (o varios) es parte de la vida misma, es parte del aprendizaje.

¿Qué le dirías a las mujeres, sobre atreverse a confiar y pasar a ser mujeres en acción?

Lo más importante es aprender a escucharse, a escuchar esa voz interior. Nunca se equivoca, somos nosotras los que nos equivocamos al no escucharla.

En segundo lugar, si es necesario, hay que calzarse unas orejeras, como los pobres caballos y seguir adelante, sin escuchar los mandatos y otras estupideces  sociales.

Esta vida es una, es única. Entonces: ¿vale la pena vivir una vida prestada?

Con el testimonio de esta gran mujer en acción, y con su frase tan particular, las invitamos a animarse a vivir sus vidas, porque simplemente… ¡SI SE PUEDE!

Fuente: Paola Renna

 

 

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