Foro Mujer

Mujeres que se castigan con mucha autoexigencia

Mariangela Guevara, terapeuta de la escuela de la escuela de Laura Gutman, analiza una de las principales limitaciones que se autoimpone el sexo femenino en su desarrollo profesional.

Cerca de las 16:30 horas del pasado miércoles 5 de abril, un salón del Four Seasons Hotel colmado de mujeres ejecutivas esperaba a Mariangela Guevara. La terapeuta, formada en la escuela de Laura Gutman, había sido invitada por la consultora Willis Towers Watson a compartir con un grupo de emprendedoras y empresarias su visión sobre las dificultades autoimpuestas al género por el sexo femenino.

“Todas somos autoexigentes, pero no nacimos así, sino que nos hicimos así. Es verdad que hace 50 años las mujeres entramos al mercado, pero hemos ingresado al mundo laboral imitando a los varones y no sabemos qué significa ser mujer en una empresa”, introdujo Guevara durante el evento en el que Mujeres que hacen estuvo presente.

“Si decimos que nos hemos acomodado a los varones, un cupo no cambia nada”, agregó la terapeuta. Para la discípula de Laura Gutman, “si no cambia la mentalidad, la oportunidad de ofrecerle lo femenino al mundo no llegará jamás. Para ello, claro, primero hay que definir qué es lo femenino. Y cuando nos acomodemos y podamos mezclar lo femenino con lo masculino, yo les aseguro que las ventas van a aumenta”, sostuvo la invitada de WTW.

Según Guevara, lo femenino tiene que ver con una forma de estar en el mundo, “y hoy, por más delicada que sea en mi interior, me veo obligada a dejar mi parte de lado para avanzar y hacer lo que el varón está haciendo”. “Esta autoexigencia de encajar empieza cuando cada una descubre su deber de ser funcional a sus padres para ser amada o felicitada; después, sumado a ello, viene la realidad de la competencia para mantener esas recompensas”, explicó.

En su charla, la terapeuta reveló que “es por la autoexigencia que se da la posterior frustración de pensar que algo que hicimos no alcanzó”. “Siempre hay un adulto al que le estamos pasando rédito, y eso nos angustia; pocas veces estamos atentas a lo que como niñas necesitamos, porque nos hemos acostumbrado a sobresalir en nuestra propia humanidad y capitalizar el salir airosas de ello”, sentenció la disertante.

Para la invitada, las mujeres “aprobamos a nuestro propio personaje, pero no a nosotras mismas. Y eso nos deja siempre necesitados. Tendríamos que hacer todas las cosas que hacemos sin esperar que vengan nuestra madre o el jefe y nos feliciten, porque así estamos perpetuando ese lugar de sufrimiento infantil, esa culpa de no estar pudiendo”.

“De niños a todos nos solían decir ‘esto está mal, cambialo’. Y nosotros reaccionamos siempre asintiendo a ello, con miedo a no ser queridos. La autoexigencia es un defecto de la infancia, y la buena noticia es que ya no somos niños, porque nos alejamos de quien somos y confirmamos el personaje; lo que hay que hacer entonces es volver a nuestra versión original”, concluyó la licenciada.

Fuente: Apertura

 

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