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Millennials: prefieren viajar en lugar de ahorrar para comprar una casa

Los jóvenes de entre 18 y 34 años priorizan vivir nuevas experiencias en lugar de adquirir bienes materiales.

Analistas sociales afirman que esta generación está cambiando el rumbo del mundo y de la forma en que se había vivido hasta el momento.

Se considera millennial a cualquier persona nacida entre 1981 y 2000. Pero cualquiera puede adoptar o abandonar esta actitud, ya que tiene que ver con varios factores culturales.

Sus intereses son muy diferentes a los de sus padres, miran el mundo desde otra perspectiva. El lema de esta generación es disfrutar en lugar de comprar, acceder sin necesidad de tener.

Mientras que las generaciones anteriores buscaban la estabilidad económica y veían como sus grandes logros adquirir un auto y tener una casa propia, este grupo prefiere adoptar un estilo de vida más relajado, con mayor confort, para disfrutar y maximizar su tiempo libre.

Eligen moverse en bicicleta o patineta y se visten más informales. Por esta razón, en el último tiempo las marcas de indumentaria se han adaptado sus preferencias y hoy un pantalón que antes era utilizado para hacer deporte se luce en la oficina con botinetas.

Los millennials prefieren disfrutar de su vida viviendo experiencias positivas, como un viaje. Para hacer esto necesitan capital, y para conseguirlo trabajan. Pero su vínculo con el empleo no es tan riguroso como lo era con la generación anterior. Este es el motivo por el que, muchas veces, se escucha a personas más grandes que dicen que \”los chicos de hoy no se comprometen con la empresa\”. Pero esto no es así, ellos tienen otras prioridades.

El pro de los millennials dentro de la empresa es que son más arriesgados, tienen confianza en sí mismos y toman responsabilidades sin cuestionarlas. Pero la contra es que no les gusta cumplir un horario y pronto pueden abandonar su empleo por ir detrás de una experiencia más atractiva.

Según una encuesta realizada por The Harris Poll, en los Estados Unidos, casi el 80% de los jóvenes de entre 18 y 34 años prefiere gastar su dinero en vivencias (eventos deportivos, musicales o artísticos, fiestas, etc) antes que comprar algo.

El informe explica que “para los millennials ya no son importantes hitos vitales de anteriores generaciones como comprar una casa o un coche, ya que el valor real está en experimentar y no en poseer”.

El cofundador del estudio de investigación Two Much, Luis Miguel Barral, afirmó que la disyuntiva entre pagar o no pagar (música, películas) es falsa. Los usuarios invierten en lo que les aporta valor añadido a un precio razonable.

Los más jóvenes arman sus propios viajes a través de Internet, eligen irse con amigos y piden departamentos sin lujos pero con parrilla y cerca del mar y el centro, para poder moverse siempre caminando.

Según la Organización Mundial del Turismo, este segmento representa aproximadamente 190 millones de viajes internacionales al año -lo que representa el 20% de los turistas del mundo- y se estima que ese número ascenderá a 300 millones para 2020.

Lisandro Ramallo, gerente comercial de la empresa dedicada al turismo joven Buenas Vibras Viajes sostiene que a esta generación \”no le importa si la playa es grande, chica o si el mar tiene muchas olas. Ellos van a divertirse, relajarse y hacer amigos. Viajan principalmente en enero y en grupos. Los millennials, en especial los varones, están acostumbrados a viajar en grupos de cuatro amigos o más. Las mujeres suelen irse solas o con una amiga\”.

Los millennials no usan agencias de turismo, arman ellos mismos su viaje por Internet. Prefieren conseguir un hospedaje barato (como los hostels y habitaciones) y tener más plata para recorrer y quedarse más días. Su única condición es que tenga WiFi.

Durante todo el viaje comparten su experiencia a través de las redes sociales. Les encanta visitar destinos poco conocidos por los turistas. No les gusta perder el tiempo y suelen reservar todo a último momento.

Ana Lía Kornblit, médica y socióloga, especialista en jóvenes e investigadora del CONICET explica: \”Debe diferenciarse entre el deseo de vivir experiencias nuevas, en culturas diferentes a la propia, a través de viajes posibilitados por becas o contratos temporarios de trabajos en otros países, lo que me parece enriquecedor, y el deseo de pasar una temporada sin controles de los adultos, con la única aspiración de pasar la noche en previas y boliches\”.

Su forma de relacionarse con las otras personas es distinta a la de sus padres, ellos no conciben la vida sin Internet y redes sociales. Por eso el apego no es un problema, saben que pueden estar conectados con todos los que quieran aunque estén en el Congo Belga.

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Fuente: El mundo, La Nación

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