Personas

La delgada línea de la tolerancia

Hoy es posible observar que la tolerancia se comprende de formas muy diversas, hay personas que dicen que es una capacidad para asimilar influencias nocivas sin presentar una reacción de rechazo, hay otros que van más allá diciendo que la tolerancia es la cualidad de coexistir con lo diferente sin tener prejuicios.

En la actualidad, el encuentro con personas diferentes se hace ineludible e intenso, desafiando así los límites de la tolerancia que cada persona tenga. Los lugares públicos y comunes como comercios, restaurantes, transportes o las mismas calles de circulación se convierten en escenarios que muestran el nivel de aceptación y respeto hacia la diversidad. Es posible observar los retos de la convivencia, dejando entrever el grado de fortaleza de nuestras convicciones morales y cívicas.

¿Qué es la tolerancia?

En el artículo “Comprender o Tolerar” [https://massnegocios.com/comprender-o-tolerar/] se hacía mención de que la acción de tolerar implica un principio de subordinación de lo que una persona tolera.

Aunque según La Real Academia de la Lengua se define tolerancia como “el respeto por los pensamientos y las acciones de terceros cuando resultan opuestos o distintos a los propios.” [i] Esto implica respetar las ideas, creencias y prácticas de los demás. Al mismo tiempo, la tolerancia conlleva a reconocer las diferencias implícitas en los seres humanos, la diversidad cultural, étnica, religiosa… o los distintos comportamientos y actitudes.

¿Cuáles son los tipos de tolerancia?

Es posible distinguir diferentes tipos de tolerancia y sus opuestos, el extremo intolerante:

  • La tolerancia racial, respeto a otras razas; el racismo como intolerancia.
  • La tolerancia étnica, respeto a individuos de otras culturas o pueblos; la xenofobia como su opuesto.
  • La tolerancia religiosa, respeto a diferentes religiones o creencias; el imponer una única verdad marca su opuesto intolerante.
  • La tolerancia ideológica, respeto a otros pensamientos, ideas o principios; las derechas o izquierdas extremas supondrían la intolerancia.
  • La tolerancia sexual, respeto a individuos del sexo opuesto u otras orientaciones sexuales; el machismo o feminismo extremo, junto con la homofobia se enmarcan como intolerancia.
  • La tolerancia social, respeto a distintas clases sociales; con el clasismo como contrario.

Además de esta clasificación, es posible conocer una tolerancia negativa-pasiva y positiva-activa[ii] desde una perspectiva más psicológica. La tolerancia negativa-pasiva se puede dar de varias formas. Si se remite a la propia etimología de la palabra tolerancia, del latín tolerare – aguantar, soportar -, se puede encontrar una mirada negativa. Con esto se refiere a la resistencia que se tiene para soportar algo con lo que una persona no está de acuerdo. Esta actitud implica una pasividad, al no tratar de comprender y aceptar como válidas otras posturas. Otras formas de tolerancia negativa y pasiva son el acto de ignorar, no prestar atención a lo ajeno y negar otros valores, o la resignación y la sumisión: al no poder cambiar aquello que no se comparte se acepta, pero sin intentar o querer comprenderlo.

“El factor clave entre la tolerancia negativa-pasiva y la positiva-activa está en la motivación que lleva a la acción de tolerar.”

Si los motivos son evitar el conflicto o la impotencia al no ser capaz de cambiar una situación, la persona vive en un desinterés o miedo hacia su propio entorno. Por el contrario, si los motivos conllevan el conocer, comprender y promover la coexistencia pacífica, se ejercerá una tolerancia positiva y activa. Este tipo de tolerancia se basa en la predisposición al intercambio, el valor de igualdad donde ninguna de las partes se ve sometida, la prioridad de intereses comunes y en la libertad de expresar libremente las diferencias y contradicciones.

Cuando el ser humano es tolerante porque cree que no puede hacer nada, está reflejando una suerte de desesperanza aprendida, se termina rindiendo ante la situación o la persona. Obviamente, en este caso la tolerancia adquiere matices negativos porque se visualiza a personas apáticas, desinteresadas y no comprometidas con la realidad.

En la actualidad, la práctica y los límites de la tolerancia suponen un gran reto diario, además de plantear cuestiones de difícil solución. En busca de tales respuestas, el camino más accesible tal vez sea hacer la siguiente reflexión:

  • ¿De qué forma se hace uso de la tolerancia?
  • ¿Se tiende hacia una tolerancia negativa- pasiva ignorando o evadiendo conflictos?
  • ¿Se tiene el valor necesario para intentar entender lo opuesto a fin de aprender y evolucionar?
  • ¿Cuáles son los límites que se tienen?
  • ¿Da derecho la tolerancia a no tolerar a los intolerantes?

Para concluir esta reflexión, se menciona la siguiente frase… “Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto para ponerles remedio” – Gandhi

No obstante, para que la tolerancia sea un proceso positivo se deben presentar varios factores:

  • La disposición a la concesión y a establecer una relación de intercambio
  • El mantenimiento de una relación de equidad donde ambas concuerden en un poder que asegure la no sumisión
  • El encuentro y la priorización de una serie de objetivos colaborativos o bien, intereses comunes
  • La posibilidad de ejercer y demostrar libremente las contradicciones y las diferentes

“Estos factores garantizan que tolerar no sea un acto de sumisión o una alternativa única, sino una decisión consciente”. No obstante, cuando estos factores se manifiestan normalmente se presenta un contrasentido: las personas no desean ser tolerantes simplemente por miedo o porque son demasiado rígidas en sus patrones de comportamiento y de valoración del otro (pero éste ya sería otro tema de debate).

Así, más allá de si se asume una tolerancia pasiva o positiva, hay quienes se preguntan dónde está el límite de la tolerancia. En este sentido se refleja el pensamiento de la tolerancia como una suerte de zona de desarrollo próximo; es decir, un espacio que aún no se ha desarrollado pero que puede alcanzarse con la ayuda de otras personas. Esta zona de desarrollo próximo será más o menos estrecha en relación con los prejuicios, los hábitos, los estereotipos o las convicciones que posea cada persona y la rigidez o flexibilidad que demuestre para cambiar los mismos. Asumiendo la tolerancia como una zona compartida con otras personas y enmarcada en una situación específica es posible comprender que un comportamiento tolerante puede serlo “aquí y ahora” pero puede no manifestarse mañana porque las condiciones del entorno (o de la propia persona) han variado.

El límite de la tolerancia positiva se establecerá en donde la persona no pueda ir un paso más allá debido a que su sistema de valores se lo impide, debido a que lo que considera que es “bueno” y “correcto” ya no se aplica al caso en cuestión.

Para ir terminando este artículo sobre estas reflexiones/inflexiones de la tolerancia se menciona una frase de Perls que destaca la importancia de que las personas sean tolerantes preservando las diferencias individuales: “Yo hago mis cosas y tú haces las tuyas. No estoy en este mundo para cumplir tus expectativas, ni tú estás para cumplir las mías. Tú eres Tú, y Yo soy Yo. Si por casualidad nos encontramos será hermoso. Si no, entonces no hay nada que hacer”. 

Las personas necesitan animarse a buscar soluciones en conjunto, crear alternativas y nuevas maneras de abordar y gestionar los desafíos del mundo. La diversidad es la riqueza más grande en donde es posible encontrar su fuerza si las personas se unen.

“Porque pudiendo tanto nos atrevimos a tan poco” – Albert Camus

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Fuente:

Carolina Montalto, Argentina

  • Conscious Business Coach & Mentor / Professional Speaker / Digital Entrepreneur
  • [email protected]

Referencias

[i]  https://concepto.de/tolerancia/

[ii] https://www.rinconpsicologia.com/2011/04/el-limite-de-la-tolerancia-donde-esta.html

 

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