Management, Personas

Hay un factor que nos limita

Mientras antes descubrimos el propósito de nuestra vida y comenzamos a caminar en él, nos damos cuenta que no estamos perdiendo la vida, sino que la estamos invirtiendo; la estamos disfrutando. Es ahí cuando entendemos que para eso hemos nacido y comenzamos a entender el porqué de las cosas que pasaron.

Es maravilloso cuando descubrimos que no hemos nacido para nosotros mismos y que el sentido de la vida no es solo para que nosotros disfrutemos algunas cosas temporales, sino que nuestra vida tiene una trascendencia tremenda…. Dejaremos huellas, pasos, dejaremos cosas que otros seguirán; otros sabrán que pasamos por allí, que no fuimos un NN, sino que fuimos un factor de cambio, una persona de influencia, que donde pasamos las cosas no quedaron de la misma manera.

El mayor porcentaje de factores limitantes que encontramos para alcanzar ese propósito están dentro de nosotros. A veces pensamos que no podemos lograr algo por esto, por aquello, por tal persona; pero no existen las excusas, porque tenemos algo maravilloso que se llama “Voluntad”, y ahí comenzamos a ver que la vida tiene un sentido y dejamos de vivir en esas crisis existenciales … ¿Qué hago aquí? / ¿Dónde voy?, andando de aquí para allá como una pelota de ping-pong. Muchas veces pensamos que, porque estamos en movimiento, es que avanzamos; y lo único que se está haciendo es andar en círculos cerrados, porque siempre se regresa al mismo lugar. Esto nos trae confusión, dudas y lo único que conseguimos es perder el tiempo, energía, dinero y lo peor de todo… estar siempre en el mismo lugar.

No nacimos para andar en círculos cerrados, pero a veces decidimos mantenernos en lo comodidad de lo conocido, de lo seguro, por el miedo de hacer algo diferente y no entrar en el riesgo de aquello que puede cambiarnos la vida. Siempre estaremos en el mismo lugar si pensamos que lo que hacemos es lo que importa, cuando en realidad lo que necesitamos saber es quienes somos. Pero para esto, hay que pasar por un proceso de cambio, de salir de lo cómodo para comenzar a tener una nueva mentalidad y alcanzar cosas diferentes.

Los años pasan muy rápido y no solamente son inversión de dinero, los años son vida. No podemos permitir que un día de nuestra vida esté desperdiciada; porque nacimos para cumplir un propósito. No creamos que podemos vivir una vida paralela a él, porque al avanzar y perseguir nuestro propósito, se van a ir cumpliendo cada uno de nuestros sueños.

Pero para encontrar nuestro propósito, debemos quebrar con el factor limitante que tenemos dentro, “Nuestro Carácter” y todo aquello con lo que aprendimos a convivir, a lo que nos acostumbramos, con todo aquello que nos hace vivir de una forma mediocre. Y esto se debe a que no vemos que hay cosas en nuestro propio ser que tienen que quebrarse, no es solamente superar alguna dificultad, sino quebrarlas de forma definitiva.

[En este espacio, quisiera compartir algo a modo de ejemplo; y es el caso de un deportista de Sudáfrica (Oscar Pistorius), quien, a pesar de la amputación de una de sus piernas, logró ganar medallas olímpicas y se ejemplificó su caso por el mundo; pero después de ser reconocido paso algo que me dejó paralizada, y fue que mato a su novia. Ahí comprendí que se había superado como ser humano, pero no se había transformado… “Podemos superar grandes dificultades, pero debemos transformarnos para no ser igual”].

¿Pero qué difícil es el proceso de cambio no? … definitivamente esto no es para todos; tenemos que entender que gente buena hay en todos lados, pero gente que va al frente, que no se queda estancada. ¡Muy poca!

La gente cada vez quiere menos esfuerzo, menos compromiso, se prefiere la comodidad al riesgo de hacer algo diferente. Hay gente que no tiene la “Mentalidad de Graduado”, no porque no hayan estudiado alguna carrera; sino porque no ven en ellos una mente de graduación, una mente de progreso… y esto es simplemente porque no tienen una promoción en su vida.

“El pasar por un proceso de cambio nos ayuda a ser eficientes y ser útiles en el mundo”

Muchas veces esquivamos el proceso… solía decir como Argentina: ¡Me zafé!, a mí nadie me manda, a mí nadie me dice nada, yo sé lo que opino, lo que me gusta lo apoyo y lo que no me gusta no lo recibo. ¡Totalmente necia! Mi factor limitante estaba en mi carácter y es el día de hoy que comprendo que es necesario ser formado para luego poder impartir.

A veces vemos como los papás quieren formar a sus hijos de forma académica, pero no todos quieren ayudarlos a formar “su carácter”. Y hago mención en esto, porque por la formación profesional que tengamos pueden abrirse muchas puertas, pero las mismas pueden cerrarse por nuestro carácter. Es importante que se abran puertas, pero lo es más el que se mantengan abiertas.

“Jamás dejes de formarte, jamás dejes de aprender”

Estamos viviendo en un mundo que no asume responsabilidades, sino que las traspasa a colegios, instituciones, iglesias, etc. Pero si estás leyendo este artículo, me gustaría invitarte a que puedas asumir la responsabilidad de hacer lo que tengas que hacer para ser útil. Van a existir momentos de angustia, de dolor, de dificultad; pero todo es parte del proceso de formación.

Podemos tener un trabajo increíble, una empresa enorme, pero hasta que no trabajemos en nuestro carácter no alcanzaremos el propósito que nos dio vida. Hay que enderezar lo que está torcido, para poder entrar en un crecimiento de desarrollo personal. Lo que no terminemos derrotando en nuestro carácter, no hará caer.

“La gente que tiene propósito es hermosa”, no hace falta estar demasiado tiempo con una persona para saber cómo es.

Hay que aprender a reconocer y preguntarnos … ¿Qué cosas de nuestro carácter nos están limitando para alcanzar aquello que soñamos?, ¿Qué parte, que área de mi carácter me está impidiendo ver más allá?

A veces decimos esto es mi debilidad, por ejemplo: ser emocional, ser inseguro; yo soy así, no me atrevo, no arriesgo. La timidez, el orgullo, la altivez, la inseguridad y todo lo que tiene nuestro carácter es lo que debemos quebrar de forma definitiva.

“La vida es para formarse”, muchas veces nosotros mismos somos el impedimento para alcanzar nuestros propios objetivos. Todo lo que somos puede comenzar a cambiar cuando nos damos cuenta que ese carácter no nos sirve para crecer.

“Si no transformamos nuestro carácter, jamás podremos desarrollar el 100% del potencial que tenemos”

¿Qué es lo que está impidiendo nuestro carácter?, ¿Qué podemos llegar a ver, a lograr, si decidimos cambiar ese factor que nos limita?

El ser víctima, el ¿Por qué a mí?, ¿Por qué me pasa, porque me hacen esto? No se trata de quien lo hace, o quien hace que cosa; es la legalidad o el poder que le atribuimos a alguien para que haga eso.

Comparto estas preguntas que suelo hacerme de forma constante:

– ¿Cuántos años de tu vida has perdido por tu carácter?

– ¿Cuál es el factor que te limita?

– ¿En qué crees que te has justificado?

– ¿En qué pones excusas?

“A través de nuestro carácter terminamos reflejando lo que está dentro de nuestro corazón”, tenemos que aprender a dar, pero no podemos ayudar a otro sin antes formarnos y ayudarnos a nosotros mismos.

Hay que ser constante, comprometido, pero por sobre todo no hay que cambiar por cumplir, sino por amor. La formación y el crecimiento nunca termina, somos aprendices toda la vida y vamos a tener que estar alineados constantemente para que nuestro carácter no nos traicione y las debilidades que vayamos encontrando, poder tomarlas como un desafío y convertirlas en nuestra fortaleza más grande.

Es tan difícil quebrar con nuestro factor limitante; y es porque son las experiencias que traemos desde pequeños. Pero hay algo que quiero regalar para finalizar y es una pregunta: es fácil abandonar cuando las cosas se ponen difíciles, pero si permitimos esto….

¿Qué generación estamos formando con nuestro ejemplo?

Fuente: Lic. Carolina Montalto para MASSNEGOCIOS Diario Online

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