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Ex CEO de MercadoLibre ayuda a la expansión de Wolox la startup argentina

Después de 4 meses sabáticos, Marina Diaz Ibarra será la encargada de llevar a cabo la regionalización de la desarolladora argentina de software Wolox. Cómo cambió su pensamiento desde su tiempo dirigiendo el unicornio parte del índice Nasdaq 100.

Desde septiembre de 2015 a hoy, la vida de Marina Diaz Ibarra dio tres vuelcos importantes. En nada más que dos años, la licenciada en Economía pasó de trabajar toda una vida en el sector corporativo -en empresas como Unilever, Nike y Under Armour- a dirigir el emprendimiento devenido en la primera firma argentina en ingresar al índice bursátil Nasdaq 100: el sitio de e-commerce MercadoLibre. Un año más tarde, su paso al costado del puesto de Country Manager para Argentina, Chile y Perú de esa compañía estuvo en boca de todos en el mundo empresario. Hoy, tras 4 meses de un viaje “sabático” que la llevó desde Irán hasta Indonesia pasando por Maldivas, la ex ejecutiva volvió a Buenos Aires para preparar su próximo desafío laboral: un viaje a Nueva York cuyo objetivo será regionalizar desde allí a la startup de innovación digital y desarrollo de software Wolox.

Marina Diaz Ibarra

“Me tendrían que haber visto un año y medio atrás”, comenta descontracturada Diaz Ibarra, en un encuentro con Apertura.com. Con una birome como cuchara de té y los recuerdos de sus recientes días de surf en el Sudeste Asiático muy frescos gracias a su cuenta de Instagram, la titular de un MBA de la Wharton School (Universidad de Pennsylvania) proyecta una imagen muy distinta de la que se podría esperar de alguien que dirigió una empresa valuada en US$ 11.000 millones.

En una entrevista exclusiva a este medio, la nueva integrante de Wolox contó cómo tomó la decisión de pasar de una vida trabajando en corporaciones a otra como parte de una startup, qué aprendió de su paso por sus puestos previos y cuáles serán las tareas que desempeñará a partir de ahora desde la Gran Manzana.

¿Por qué decidiste trabajar en una startup después de una vida de puestos corporativos?

Hacía muchísimo tiempo que tenía ganas de emprender y siempre lo había pospuesto. Cuando conocí Wolox me pareció desde el principio una empresa especial, porque cuando entrás te das cuenta que acá hacen cosas muy fuera de la caja. Dos diseñadores se querían ir a surfear, entonces abrieron un espacio en Ecuador y trabajan desde allá. Yo venía de la corpo más corpo y nunca fui tan así, estaba aburrida de eso. Trabajé en empresas que discursivamente son rebeldes, como Nike, Under Armour y MercadoLibre, pero al final del día, cuando una compañía supera cierto tamaño, se convierte en una corporación. Miré mi CV y me dije: “Bueno, a nivel corporativo hice un montón de cosas y tuve un montón de proyectos, pero nunca terminé de encontrar lo que estaba buscando”. Y después pensé que si no es ahora, ¿cuándo?.

¿Qué te atrajo de esta compañía en particular?

Yo las conocí a Lule (Luciana Reznik, CEO de Wolox) y Agus (Agustina Fainguersch, representante de Wolox en Singularity University) en San Francisco y me parecieron dos minas increíbles. Eso fue a mediados del año pasado. Después lo conocí a Santi (Santiago Bermúdez, uno de los founders), pero ya el hecho de que tuvieran una CEO mujer me pareció muy bueno. Luciana va para adelante y tiene una fuerza increíble. Y Wolox tiene un producto muy robusto en términos de coding, pero está armada por ingenieros y a ellos les cuesta venderse. Tienen un montón de credenciales. Ahora hay un montón de proyectos de fintech en la Argentina y la mayoría los manejan desde acá. Casi duplican el tamaño año a año y están creciendo muy violentamente. Pero salvo un intento tímido en Miami, nunca se habían animado de lleno a dar el paso de abrir oficinas afuera, a hacer la expansión internacional.

¿Qué hiciste desde que saliste de MercadoLibre?

Me tomé 4 meses sabáticos. Ya los tenía planeados y pagos, y acá me bancaron y hasta me motivaron a irme. Hice surf en Bali, Sri Lanka y Maldivas; viajé por Egipto, Israel, Jordania, Omán, Irán; volví a hacer yoga, a escribir cuentos y crónicas, me compré un guitarlele para hacer música y bajé 7 kilos. También estuve en Singapur, Sumatra e India. Y mientras estaba en Egipto, un amigo director me llamó para hacer de extra en una película de Bollywood. Viví ahí una semana; iba al set y actuaba de profesora de yoga.

Y ahora en Nueva York, ¿qué vas a hacer?

De todo: desde comprar una silla de escritorio hasta hacer el café. Pero sobre todo empezar a encontrar cuáles son las oportunidades donde como estudio boutique de innovación digital y disrupción digital Wolox puede agregar valor. En Nueva York hay corporaciones y muchas fintech, que es una rama en la que nos estamos especializando ahora. Hay empresas grandes que no tienen idea de qué hacer con su estrategia digital. Y creo que hay mucho para hacer ahí. También vamos a abrir una línea de contacto con universidades y centros de afuera, que acá lo tenemos súper establecido, porque los socios son en su mayoría profesores de distintas universidades. El otro socio allá va a ser Pascal Finette, que está a cargo de todo lo que es emprendedores en Singularity University y ahora se sumó al proyecto de Wolox.

¿Van a contratar desarrolladores allá o exportar servicios desde acá?

Va a depender mucho de los proyectos que vayan surgiendo. La idea es tener programadores y expandir los centros fuera de la Argentina, pero seguramente el grueso nunca va a estar en Estados Unidos, estrictamente por un tema de costos. Además, a nosotros estar en el mismo huso horario nos da una ventaja enorme por sobre, por ejemplo, la India. Incluso culturalmente estamos más cerca. Pero se trata de ir paso a paso y una vez que nos convirtamos en sustentables, dar el siguiente.

¿Cuál es el próximo paso?

Estamos cerrando una ronda de seed de inversión ahora, que fue muy exitosa y nos terminaron poniendo en la mesa más plata de la que pedimos. Estamos explorando otras formas de financiamiento. Y vamos a salir el año que viene a buscar una ronda en los Estados Unidos. Mucho de la expansión va a tener que ver con el éxito de estas rondas. Hay gente que está volando a Chile y otros asignados a fin de año a Colombia. Estamos aumentando la presencia en San Francisco. Eso es Latam y Norteamérica, por ahora y hasta fines de 2018, pero después no está descartado ir a otros continentes. Algo que está muy en boga ahora es poder prestar servicios 24 horas a tus clientes, lo que implicaría estar al otro lado del mundo. Va a depender del éxito comercial de estos desembarcos y el éxito de las rondas.

¿Qué rescatás de tu experiencia corporativa que te pueda ayudar en esta nueva etapa?

Tengo mucha gratitud hacia mi experiencia, porque me enseñó todo lo bueno y todo lo malo de las corporaciones. La experiencia te permite ver un problema y ya tener un pulso de por dónde viene la solución. Y aunque muchas de mis respuestas son de libro, está bueno estar en la mesa con gente que tiene 8 años menos que yo y menos experiencia corporativa, porque en ese contrato donde todos traen ideas locas y yo traigo un poco la experiencia y salen cosas muy innovadoras y divertidas de verdad. Si tengo que pensar las 3 cosas por las que vine a Wolox, serían el enorme potencial de crecimiento que tiene, su flexibilidad y su orientación a las personas. Nunca me había pasado el entrar a una compañía y que me preguntaran qué tenía ganas de hacer en vez de decirme “esta es tu posición”. En las corporaciones aprendí la habilidad de conceptualizar problemas de manera muy rápida y generar soluciones de manera muy eficiente. Lo malo, y lo que no quisiera repetir, son todas las rigideces que frenan el crecimiento, todos los espacios de no flexibilidad que te desaceleran, y todas las decisiones que se toman en las que a veces no se pone 100% al individuo sobre la mesa, aunque se tenga la voluntad.

¿Wolox quiere ser un unicornio?

No me gusta mucho la palabra, está como medio devaluada. Y además creo que, con el valor de las valuaciones que están teniendo las compañías ahora en los Estados Unidos, y la burbuja de los ICOs (Initial Coin Offering)… Hay gente levantando US$ 20 o US$ 30 millones con una presentación. Por eso no quiero hablar de valuation, pero creo que podemos ser una compañía muy grande. Si logramos crackear el código que muy pocas compañías crackean de cómo crecer sin perder la orientación a la gente, la cultura de flexibilidad y el crecimiento continuo, nos puede ir muy bien. Dentro de 5 a 7 años, y si hace las cosas bien, Wolox podría hacer su IPO.

¿Y después del IPO?

Me voy a hacer surf a Bali. Voy a abrir un estudio de yoga en Nueva York, otro en Bali y otro en Dubai y me voy a dedicar a hacer surf y yoga.

Wolox

  • Fundación: 2012.
  • Empleados: 150.
  • Facturación (octubre de 2016): U$S 2 millones al año.

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