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#EnFoco: Tom Ford y el “porno chic”

Para muchos, el nombre Tom Ford implica glamour y belleza de la mano de una firma de moda que combina excelencia, encanto y una cuota de sensualidad difícil de hallar. Pero lo cierto, es que detrás del nombre célebre del fashion-industry se halla un hombre empoderado que se ha atrevido a abordar diferentes ámbitos profesionales como el cine (en su rol de director y productor), diseño de interiores y la arquitectura.

Nacido bajo el nombre de Thomas Carlyle Ford el 27 de agosto de 1961, en Austin, Texas, es hijo de dos agentes de bienes raíces, Tom Ford, Sr. y Shirley Bunton.

Su infancia se desplegó mayormente en el rancho de sus abuelos, en la polvorienta ciudad de Brownwood, Texas. Desde pequeño, Tom mostró notable interés por el arte y la pintura. “…Siempre fui muy visual, siempre interesado en el diseño…”, afirma. “Esto no quiere decir que me senté a la edad de 5 años a dibujar ropa, pero si mis padres salían a cenar y me dejaban solo, reorganizaba todos los muebles de la sala antes de que ellos regresaran”.

Ford encontró en sus padres su mejor motivador. “Me animaron a hacer cualquier cosa, si quería lecciones de arte, encontraron pintura y un maestro”.

Sus mayores musas en la moda: su madre y su abuela. “Mi madre era muy chic, muy clásica”, recuerda. “Mi abuela paterna era muy elegante en una manera muy texana, todo grande y llamativo, desde la joyería hasta el coche”. Tom tomaría años después estos dos estilos para reinventar la imagen de Gucci a mediados de los años noventa. “Las imágenes de belleza que recibes en tu niñez se mantienen contigo durante toda la vida”, afirma.

Como máximo exponente de las prestigiosas firmas de moda Gucci e Yves Saint Laurent, Tom revolucionó el modo de entender la moda. El cambio conceptual fue radical: la sexualidad más elegante y explícita fue añadida a un nuevo concepto de mercado y su ecuación se tradujo en un éxito rotundo de venta y mercado.

Cómo si de un deportivo de lujo se tratara, Tom hizo que Gucci -firma devaluada y deficitaria por aquel entonces- pasara de 0 al 100 km/h en un abrir y cerrar de ojos. El reconocido empresario de la industria de la moda, Domenico De Sole, socio y coequiper del éxito en la división de negocios de la firma, comentaba que “cuando Tom llegó a Gucci todo era marrón, redondo y blando; cuando él salió todo era negro, cuadrado y duro”. Esto, sin mencionar la valuación de mercado de Gucci: pasó de ser una empresa valorada en U$S230 millones a la astronómica  cifra de U$S 3 billones (si, U$S 3.000.000.000).

En YSL la historia no fue diferente: trazó un plan de marketing que brillaría con fuerza -los ensayos los había realizado con Gucci- y lo adaptó a la casa de lujo con exquisita sofisticación. De la mano de la reconocida Directora de -por aquel entonces- Vogue París, Carine Roitfeld, Saint Laurent dió rienda suelta a una refinada sexualidad que reportó cuantiosas ganancias. Carine se desempeñó como asesora y musa para Tom en Gucci e Yves Saint-Laurent durante seis años, creando juntos, la corriente conceptual y estética denominada “porno chic”.

Este potente hombre de negocios y exquisito diseñador no duró mucho tiempo trabajando para terceros. Tom creó su propia firma: Tom Ford. La marca dio sus primeros pasos siendo un auténtico oasis de belleza absoluta, ofreciendo una línea repleta de abrigos, perfumes, zapatos, accesorios y maquillaje. La colección masculina no era menos completa y cautivante.

La firma creció en oferta, ganancias y visibilidad mediática hasta convertirse en referente absoluto del nuevo dandi y de la mujer empoderada.

Hoy, a pesar de estar inmerso en su matrimonio con el periodista de moda Richard Buckley -su pareja de casi toda la vida-, ser padre de Jack Buckley Ford y estar dedicado a pleno a su propio imperio de moda, Tom continúa expresando su marca a través de campañas juveniles y sexualmente provocativas y controversiales.

Como hombre de negocios y figura pública, Tom afirma no sentirse atraído por la aparente incongruencia entre su vida personal y su imagen pública. “Supongo que estoy muy preocupado por las personas que piensan que soy egoísta, pero hay una diferencia entre ser egoísta y conocer su valor como un producto y un actor, conozco mi valor como producto, y me he divorciado como un ser humano de mí mismo como un producto.”

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Fuente: Germán Biscardi

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