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En cada rincón, una mujer empoderada

Cuando hacemos referencia a mujeres empoderadas, hablamos de algo más que mujeres independientes, con una carrera exitosa y estabilidad económica. El término es amplio, va más allá de lo que esa mujer refleja en la sociedad, una sociedad que le exige diariamente, que establece presiones, que le impone reglas a seguir, “obligándola” a encajar dentro de determinados estándares sociales. Cuando digo esto, hablo de aquellas mujeres que dejan huellas a lo largo del camino.

Ser mujer empoderada hoy, un fenómeno que nos arroja múltiples ejemplos de mujeres cercanas a nuestra vida cotidiana, otras no tanto, pero mujeres dignas de destacar y contar sus historias y desarrollos personales. Hace un tiempo, un tiempo largo, conocí a una de esas mujeres valientes e inquebrantables, la compararía con un árbol robusto, bien afianzado al suelo, con raíces que la sostenían de pie más allá de que el viento la golpeara con intensidad. Así estaba siempre, plantada frente a la vida y a las circunstancias que se le manifestarían a lo largo del tiempo, y que ésta la invitaría a jugar, casi como una partida de ajedrez, avanzando casillero a casillero, siendo una real estratega, pensando bien antes de hacer su próxima jugada, visualizando el tablero como si fuese la vida misma puesta en acción.

Claudia, ella es nuestra inspiración para este artículo, mujer bella, con una increíble sonrisa, siempre dispuesta a ayudar al otro, amante y defensora de la vida, carismática, luchadora y con una fe indestructible en el ser, en la energía que nos envuelve a cada uno. Mujer inteligente, predispuesta al dar, a valorar al otro y respetarlo. La vi siempre como una mujer fuerte, sin miedo a nada, aunque pensándolo bien, seguramente le temía a muchas cosas, era humana y sensible; pero si me preguntan, así la definiría y la tomo de ejemplo de vida hoy y siempre.

Teniendo en cuenta nuestro contexto social, en la actualidad, nos encontramos con mujeres que trabajan, cuidan de sus hijos, de su marido y atienden el hogar. Mujeres que podrían ser comparadas con un prototipo de “mujer máquina”, múltiples brazos saliendo de su cuerpo, una mente ultra dividida para atender las distintas tareas, obligaciones y responsabilidades que son parte de su vida cotidiana. Mujer hiperconectada, más atenta y dispuesta a brindar variadas soluciones a desafíos que la vida misma le pone delante y le exige un resultado cuasi perfecto.

Si miramos hacia atrás, si repasamos un poco la historia, la mujer siempre buscó eliminar las condiciones opresivas a las que fue sometida, encontrando un lugar en el mundo laboral, derechos que las incluyeran y las incorporan a una sociedad de continuo cambio e inestabilidad social. Personalmente creo que no se trata de una guerra de sexos, ni de quitarle el poder al rol tan importante que cumple el hombre como tal, sino de respetarnos mutuamente y complementarse, aprender y participar con equidad de este nuevo mundo, participativo e integrador.

El poder sobre uno mismo

Los seres humanos poseemos un poder  individual único, este proviene del simple hecho de creer en nosotras mismas, fortalecernos para enfrentar la vida y los “golpes” que pueden darnos a medida que vamos recorriéndola.  Como dijo Albert Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. Y es aquí donde se marca la diferencia, en la predisposición al cambio, a la adaptación, en lograr flexibilidad y actuar en consecuencia manteniendo siempre visible cuáles las metas que queremos alcanzar.

La psicóloga y psicoanalista argentina Daniela Furst, afirma que “si pensamos el empoderamiento como aumento de la fortaleza en alguna o algunas áreas de nuestra vida, claramente las mujeres venimos conquistando terrenos inimaginables”, haciendo referencia a la mirada de la psicología en este fenómeno impuesto en las mujeres.

“Que la mujer haya salido al mundo laboral y profesional, la ha posicionado no sólo como en un referente materno; hoy también puede ser modelo de gestión, producción, referente intelectual. Que antes era un lugar que ocupaban muy pocas”, menciona Daniela.

El contexto social, político y económico en el cual se ve inmersa la mujer hoy, tiene mucho que ver con su “explosión” y presentación frente al mundo. Teniendo en cuenta esto, Daniela alude, a los diversos efectos que genera este tipo de mujer empoderada en la sociedad; “tiene un impacto social interesante, y como todo cambio social al principio es resistido, pero la aceptación parece ser mucho mayor que la resistencia. La educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres son tres pilares claves en el empoderamiento. Sumado a la construcción conjunta de la igualdad de género, proceso que llevará muchos años de trabajo, perfilan una situación más que favorable para el lugar de la mujer. Claramente tengo una visión optimista y creo en la sinergia, en la cooperación de distintos sectores, referentes hombres y mujeres”.

La mujer hoy juega un rol crucial en la sociedad, no solo como madre, sino como ejemplo de vida a lo largo de la historia. Que la lucha por la igualdad no se vea teñida por interpretaciones erróneas y mal intencionadas, sino como una construcción en conjunto, codo a codo con el hombre.

Mujeres empoderadas, muchas, algunas más visibles y renombradas, dejando mensajes latentes y despertando la consciencia en otras más ocultas, pero que trabajan diariamente en su poder personal, en crecer y adaptarse a las circunstancias de la vida.

Fuente: Paola Renna

Lic. Comunicación Social

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