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Emociones a flor de piel en tiempo de crisis

¿Cómo te relacionas con tus emociones? ¿Qué papel juegan en tu vida? ¿Son tus aliadas o enemigas?…

Somos seres emocionales, ellas conviven todo el tiempo con nosotros, no podemos negarlas, hay que hacerlas parte de nuestra vida y aún más en épocas de crisis.

Las emociones son pura energía y hay que gastarlas, es decir permitir-me expresarlas y no tenerles miedo. Dejar que me hablen aunque lo que me digan no me guste, ya que ellas no aparecen por casualidad, son una señal, una especie de timbre, que me predisponen para la acción.

Las emociones  no son ni buenas ni malas, ni positivas ni negativas, más bien diría que pueden ser funcionales o disfuncionales, ello dependerá de cómo  las gestione. Nuestro primer paso deberá ser aceptarlas, no encapsularlas negándolas o reprimiéndolas. Debo exteriorizarlas ya que, si las guardo, y continúan en el tiempo sin poder trabajarlas, se alojan en alguna parte del cuerpo provocando enfermedades, por ellos es importante poder expresar en palabras lo que se siente.

Partiendo desde las palabras del doctor López Rossetti: “no somos seres racionales, somos seres emocionales que razonan”, dos cosas distintas. La emoción es algo básico y tiene que ver con sentimientos básicos como: alegría, ira, miedo, tristeza, asco, sorpresa, etc.

Ciertos acontecimientos disparan emociones en la vida de las personas, pues si por ejemplo en este momento estás leyendo entusiasmadamente esta nota y  suena el teléfono, quizá te sobresaltes y ese ruido genere una emoción que altere tu lectura.

Las emociones son específicas y reactivas, es decir que siempre son precedidas de un acontecimiento que las detona y posibilitan o impiden responder ante esas situaciones. Algunas abren nuevos cursos de acción que antes no tenías disponibles (podríamos llamarlas expansivas) y cierran otros cursos de acción (podríamos llamarlas no expansivas, limitantes o incluso regresivas).

Por ejemplo… ¿cuándo aparece el miedo?. El miedo aparece frente a situaciones inesperadas, llamadas “crisis”. Hay crisis sociales y personales que podemos atravesar.

Las emociones y las crisis tienen mucho en común; ambas invaden y no las estábamos esperando, no las elegimos. No se puede pensar: “ahora, ¿qué emoción va a aparecerme?, ¿qué me acontecerá en este momento?, ¿qué crisis vendrá?”, pero sí puedo elegir qué hacer con lo que siento y cómo transitarlas.

La emociones son como un huracán que viene y parece arrasar con todo, pero luego frena, habiéndose llevado varias cosas… lo importante es preguntarnos: ¿qué quiero que se lleve ese huracán?, tal vez sea el miedo, la ansiedad o la tristeza… En el momento en el que el huracán sacude, debemos imitar a la palmera; ella aunque vengan vientos huracanados y fuertes tormentas que hacen que se doblegue, siempre sigue firme por sus fuertes raíces. Es decir, podemos aprender a ser flexible para salir de estas emociones que invaden.

Las emociones más recurrentes en estas situaciones son: miedo, tristeza y ansiedad, y ¿cómo se alimentan estas emociones?, con preguntas tales como: “¿cuánto tiempo durará esto? ¿q ué sucederá cuando termine? ¿qué perdida traerá?”.

Hoy quiero hablarte de una ley llamada “90% ­- 10%”, la cual dice que la vida es 10% lo que nos sucede y 90% cómo reaccionamos a ello; por este motivo es que les regalo estas preguntas a modo de reflexión:

  • ¿Quién estoy siendo en estos momentos?
  • ¿Qué aprendizaje me deja esta crisis?
  • ¿Qué puedo hacer frente a esta situación?
  • ¿Cómo quiero recordarme el día de mañana cuando pase?

Lo que pasó, no determina quien sos. Vos sos quien elegís SER y HACER con eso que pasó.

Tengo una buena noticia: la crisis que puedas estar atravesando tiene fecha de vencimiento, al igual que las emociones, las mismas duran un brevísimo periodo de tiempo en la vida, por lo tanto, ambas son temporales. Por eso, ¿qué emociones quieres albergar en esas circunstancias?, expansivas o retractivas?, ¿qué te inviten a más o te limiten a menos?.

Llena con amor esos miedos que tanto asustan, el amor es una de las armas más poderosas que tenemos porque vence al miedo… ¡Vamos ! ¿qué elegís?, ¿llenarte, de amor o de miedo?

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Fuente: Estefanía Talavan

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