Emprendedores

El mentor, una llave al éxito emprendedor

En la bibliografía de negocios, la mentoría tan sólo se señala de pasada, aunque es una verdadera llave hacia el éxito emprendedor. Como muchos otros, Hewlett Packard comenzó en un garaje y probablemente seguiría allí si no hubiese sido por el trabajo de mentoría realizado por Fred Terman de la Universidad de Stanford. Hotmail, Warehouse y tantos deben mucho de su éxito a ésta figura y su rol que presento en resumen a continuación.

¿Qué es un mentor?

El mentor es una persona con una dilatada experiencia en los negocios, que comprende y conoce perfectamente lo que el emprendedor está haciendo y hará, a quién le agrade el emprendedor y que te agrade si tú eres el emprendedor.

Muchas personas se sienten atraídas a ofrecer su ayuda como mentores, pues pueden participar de una nueva empresa sin riesgos y además, porque les resulta reconfortante a un nivel más profundo, como es el deseo de enseñar y devolver en otra generación lo que han aprendido y logrado.

¿Qué cualidades debe poseer un mentor?

El mentor debe captar la idea de negocio. Si al mentor le agrada el emprendedor, su idea será el escenario perfecto. Si le gusta la idea, el mentor aceptará seguramente ayudar, si es por el contrario y no capta y agrada la idea, la desechará desde el principio.

Debe agradarle el emprendedor. La intuición será suficiente para que el emprendedor detecte si al mentor le “gusta” su perfil personal. En términos de entusiasmo y vivacidad, el emprendedor tiene mucho que entregarle, pues es conveniente ofrecérselo y esperar su respuesta. El mentor no verá al emprendedor como un rival, después de todo él, ya ha pasado por esto.

Debe agradarle al emprendedor. Además de seguir a la intuición para detectarla, el emprendedor debe sentir comodidad y estar a gusto con el mentor. Probablemente compartan reuniones y conversaciones por mucho tiempo, y sin la empatía mutua, será imposible e improductivo para el proyecto.

¿Qué ofrece un mentor?

Un mentor ofrece “buenos consejos”, pues dada su experiencia habrá visto cómo hacerlo mejor. Comprenderá acabadamente las dificultades básicas por las que el emprendedor podrá atravesar y lo que es más importante, aportará cómo superarlas.

Su amplia perspectiva del mundo empresarial, hará que pueda evaluar mejor la idea y modelo de negocio para abordarla. Así mismo, es posible que sepa quién, como cliente, podrá mostrarse más receptivo ante la idea de negocio, y qué persona dentro de la compañía será la adecuada. También es probable que el mentor conozca a esa persona y de ser así, aquí, se ganará la eterna gratitud del emprendedor: “los contactos”.

¿Conoces a alguien que pueda ser el mentor?

Probablemente en este momento tú  no conozcas a nadie que pueda ser, ni siquiera remotamente, un mentor potencial. Pues propongo relajarse, encontrar un mentor no es imposible, se trata simplemente de convertirlo en prioridad y transformarlo en un proceso de sencillas tares para lograrlo.

Si el emprendedor se desarrolla en una industria específica de su  emprendimiento, seguramente tendrá una idea de quiénes son los “veteranos” de dicha industria. De no ser así, deberá informarse y ¡rápido! Si esa persona, potencialmente “el mentor”, es conocida, pues sin prisa y sin pausa deberá dirigirse a ella. Si no encuentra a nadie en el sector específico, deberá probar en sectores adyacentes. La búsqueda, es recomendable que se realice de forma lenta pero sistemática e imaginativa.

Todas las comunidades poseen personas y organizaciones que resultan perfectas para entablar contactos. El emprendedor, debe buscar a su alrededor y preguntarse: “entre las personas con las que puedo hablar, ¿a quién respeto más?”.

Los “primeros contactos” probablemente no serán mentores de por sí, pero conocerán a personas que podrían serlo, y que a su vez conocen a otros individuos  que también  podrían serlo. Si aún el emprendedor está falto de ideas, convendrá que piense quién ha  escrito artículos o libros que tengan que ver con el proyecto e industria.

¿Por qué las personas de este tipo escucharían a un emprendedor?

Es un mito urbano el pensar que “todas las personas que dirigen negocios son indeseables que permanecen en sus empresas y no malgastan su tiempo escuchando a aficionados…” Está claro que a la cabeza de algunos negocios hay algunas personas muy desagradables y lamentablemente, algunas de ellas son empresarios, pero la mayoría no son así, sino por el contrario, muy amables y en alguna medida, esto es así porque tienen que serlo, con el fin de conseguir y conservar personas muy aptas que trabajen para y con ellos.

¿Cuál es el mejor camino para dar con el mentor?

¡Emprendedor, sé tú mismo! Recuerda que compartes una pasión con ésta persona: los negocios.

Es conveniente que el emprendedor comience averiguando quién es el secretario personal a quién deberá enviarle un sencillo email explicando quién eres, que deseas cinco minutos de “su” tiempo (no del de su jefe), y sobre todo solicitándole que te indique el momento en el que podrías llamarlo por teléfono. Si no obtuvieras respuesta, pues convendrá telefonearlo y dejar un mensaje en su contestador.

Una vez que logres  comunicarte con el “cortafuegos”, convendrá que le indiques tu interés por hablar con el señor “x”, porque crees que tienes una idea empresarial que podría interesarle. Inclusive, convendría explicarle al secretario por qué ha elegido al señor “x”, ya sea recomendación de un contacto influyente, por su último libro, o porque realmente se encantó con su último cambio en la compañía que dirige.

Si el secretario “cortafuegos” es un mal educado, será señal de que su jefe no iba a recibirlo de ninguna manera. La clase de personas que pueden ser buenos mentores contratan secretarios educados, empáticos e inteligentes y no “rottweilers” humanos.

Si la idea de efectuar estas llamadas le sigue causando terror al emprendedor, en realidad valdrá la pena que se pregunte si realmente fue sincero al observar su perfil como potencial empresario. Los verdaderos empresarios, disfrutan con estos procesos o se entusiasman con la idea al menos.

Probablemente, si el temor sigue presente en el emprendedor, quizás será recomendable que tome una función de “experto” asesor. No obstante, aunque el empresario necesita ser en alguna medida un “caradura”, no debería llegar demasiado lejos.

En la película “Wall Street”, el personaje de Charlie Sheen acosa a Gordon Gekko sin piedad hasta que lo contrata, pero en el mundo real lo más probable es que esto ahuyente a las personas.

“No quiero tratar con un viejo pelmazo”

Es probable que algún divertido pero inmaduro emprendedor diga esto. No obstante, es hora de que estos emprendedores maduren y acepten a las personas de todas las edades por lo que son. La aventura del éxito empresarial desafía todos los prejuicios en cuanto a clase, género, edad y raza.

“Y qué ocurre si nos usurpan la idea”

 Este es un error comprensible, aunque demasiado sobrevalorado. Cuando trabajé como miembro de una organización dedicada a la asistencia de  emprendedores, las llamadas “aceleradoras” de emprendimientos, casi todos los emprendedores que conocí querían que se firmara un acuerdo de confidencialidad antes de permitirnos leer sus planes de negocio. Solía explicarles entonces, que el éxito residía en tener una buena idea y ponerla en práctica. Una vez que la idea se ha creado, está en marcha y produce dinero,  los demás intentarán copiarla, así que no vale la pena preocuparse por ello al principio. Las personas que han llegado a la “cima” empresarial y pueden ser mentores, lo saben. Además, son personas que disfrutan de la tarea de poner las ideas en práctica. Si la idea del emprendedor les gusta, se emocionarán ante la posibilidad de ayudarlo a conseguir que funcione, y no ante la posibilidad de robarla.

“Seguramente querrá dinero por ayudarme”

Entre las posibilidades también está la opción de recompensarlo por su aporte, por supuesto que sí. En todo caso debería tratarse de un puesto remunerado no ejecutivo en la organización y recibir tanto dinero como opciones sobre acciones a cambio de su aportación. Sin embargo, éste no es un motivo principal para un mentor, que, en todo caso, debería ser alguien de los que llamo “pudientes”. Si el emprendedor sospecha que el dinero es su razón principal, no será entonces la persona correcta y convendrá que siga buscando.

“Su aporte ya no está siendo útil”

Si el emprendedor percibe que el consejo de su mentor cada vez se aleja más de la forma en que él quiere dirigir su negocio, es posible que haya dado con la persona equivocada o bien, que el ciclo de ayuda del emprendedor haya concluido. En tal caso será importante que el empresario hable con los otros miembros de su equipo sobre este parecer y luego actúe en consecuencia.

“Prefiero más de un mentor”

Sin perjuicio de que lo mejor es tener un solo mentor, pues la “mentoría polígama” diluye su naturaleza íntima, y a mi entender no hay nada que supere una estrecha relación de mentoría. Los consejeros provenientes de otras fuentes también pueden ser muy útiles y en todo caso convendrá integrarlos para que sean productivos al proyecto.

 

Fuente: Miguel Furque para MASSNEGOCIOS Diario Online

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