Management

Decir verdades difíciles también es su trabajo

Muchos gerentes y CEOs enfrenten una situación, que aunque parece inofensiva, a la larga termina siendo realmente dañina para la organización entera. Se trata del silencio o la falta de coraje de parte de los líderes de la organización a decir lo que realmente piensan u observan a sus superiores.

¿Es realmente tan importante? ¿Cuántos de nosotros preferiría mantener la paz y evitar ser el negativista?

La verdad es que es difícil hablar sobre cuestiones potencialmente sensibles. Pero el crecimiento rápido y sólidos resultados se basan generalmente en un requisito fundamental para cualquier persona en un rol de liderazgo: el coraje.

El coraje subyace en la toma de riesgos inteligentes y  ninguna empresa puede crecer sin líderes que estén dispuestos a asumirlos. Si no decimos la verdad acerca de lo que vemos y lo que pensamos, entonces es poco probable que se aborden los riesgos necesarios para crecer.

Es un problema importante si los que informan de manera directa a los CEOs no están dispuestos a decir lo que realmente piensan. De hecho, hay poco valor al tener altos dirigentes de una organización que no dicen lo que piensan.

También, vale la pena preguntar si se está creando un entorno suficientemente seguro para que la gente hable. Esto es algo a tener en cuenta, saber si los líderes tienen las habilidades para hablar de temas delicados con cuidado y competencia. En caso de no tener esa habilidad es fácilmente entrenable.

En última instancia, ¿cómo podrían las personas que han tenido tanto éxito en sus carreras no ser valientes en comunicar los problemas que ven en una empresa de la que son responsables? Permitir que la política para sustituya el rendimiento, perjudica hasta a las mejores organizaciones.

El mayor desafío que enfrentan los líderes rara vez es sobre el descubrimiento de la estrategia perfecta o desarrollar un producto más inteligente o averiguar las lagunas en el negocio. Se trata de ser lo suficientemente valiente y dispuesto a asumir los riesgos necesarios para hablar de la difícil verdad, a veces da miedo hacer algo al respecto.

Pero ese es el secreto para el crecimiento de muchas compañías y el éxito de sus equipos de liderazgo. Los buenos líderes casi siempre saben lo que hay que hacer. Los grandes líderes realmente lo hacen.

La pregunta es entonces, ¿qué deben hacer los CEOs ante situaciones como estas?

Simplemente, hablar con ellos. Ser directo acerca de cómo están perjudicando el negocio y generar el ambiente para que se pueda dar esta charla. Predicar con el ejemplo – es la única manera.

Fuente: MASSNEGOCIOS diario Online

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