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¿Cuál es el valor añadido que brinda la Inteligencia Emocional a las organizaciones?

A partir de experiencias y evidencias conceptuales y prácticas, en el artículo anterior – https://massnegocios.com/es-posible-desarrollar-inteligencia-emocional-en-organizaciones/ – se confirmaba que desarrollar la inteligencia emocional es posible, es más,  se especificó algunas de esas importantes competencias que son palancas para avanzar en la misma.

Otra muy frecuente indagación sobre la Inteligencia Emocional esta soportado sobre su real aporte al mundo corporativo. Para empezar a dar respuesta a ello, es importante citar a uno de los autores que a llevado el impacto de la competencia a las organizaciones desde el año 1999 cuando escribió el libro; La Inteligencia emocional en la empresa [i].

Desde ese entonces Daniel Goleman reflexiona sobre los movimientos organizacionales enunciando que las reglas del trabajo están cambiando, en donde además de la importancia de la sagacidad, la preparación y la experiencia, importa también como las personas se manejan a sí mismas y a los demás. El autor reflexiona, además, acerca de los dos tipos de líderes, quienes tienen un desempeño que en su momento llamó “estelar” y quienes están orientados a “descarriar”.

La investigación que duró 2 años para el autor propone que quienes tienen ese desempeño estelar, son aquellos líderes que logran ser catalizadores del cambio y niveladores de la diversidad. Por otro lado, aquellos líderes que no logran una efectiva conexión entre el centro de decisiones ejecutivas y las emociones son llamados descarrilados, porque a pesar de poseer alto coeficiente intelectual y con pericia técnica, esa desconexión los mostró en varios momentos con emociones descontroladas, con baja empatía hacia sus equipos y con empobrecida habilidad para tratar con las personas.

Lo que es claramente hoy en día observable, es que, si una persona en un rol de influencia en una organización tiene una amplia capacidad para gestar desafíos técnicos, no necesariamente la tendrá para asumir de manera efectiva los desafíos adaptativos que son los propios del liderazgo, el que esto suceda, tiene muchos costos para el líder mismo que sufre de su falta de autodominio, para las relaciones que construye con las personas que influencia y para los resultados.

Justo a esto se refiere el sociólogo Lawrence J. Peter, cuando en su libro El principio de Peter [ii] reflexiona sobre como las personas son promovidas en las organizaciones con mucha frecuencia por sus resultados y habilidades técnicas, en donde ascienden a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia y en muchas de esas ocasiones este nivel de incompetencia esta soportado en habilidades blandas que son las que permiten lograr los resultados a través de otros.

“Las organizaciones más competitivas, serán las que comprendan que ellas mismas son espacios sociales en donde se tejen relaciones y conversaciones cruciales para el logro de las metas, por ende, acompañar y desarrollar la Inteligencia Emocional en sus líderes permitirá favorecer esas interacciones con impacto favorable en la persona misma y en los resultados” – Sandra Willman

Cuando se habla de Inteligencia Emocional se refiere entonces a la capacidad de manejar emociones que impulsan el comportamiento de las personas y las relaciones con los otros. Tanto el miedo, la ira, la tristeza, el placer y el amor son algunas de ellas. Pero en su aplicación organizacional, este concepto resulta de gran utilidad en el momento de gestionar grupos de trabajo con objetivos y metas comunes.

Así pues, la inteligencia emocional se puede concretar en un amplio abanico de habilidades y rasgos de personalidad como la empatía, la expresión y comprensión de los sentimientos (propios y ajenos), la capacidad de adaptación, la simpatía, las habilidades sociales, la amabilidad o el respeto entre muchas otras.

Si se considera el interrogante de este artículo: ¿Cuál es el valor añadido que brinda la Inteligencia Emocional a las organizaciones?, la respuesta viene ligada a que el éxito de las organizaciones pasa por manejar las propias emociones y acompañar de manera efectiva las de los demás, pasa por tener inteligencia emocional y saber utilizarla a favor de unos mejores resultados.

Inteligencia Emocional = ÉXITO

Actualmente, las competencias emocionales más importantes para tener éxito se encuentran en los siguientes grupos:

  • Conciencia política, influencia, capacidad de liderar equipos
  • Motivación al logro, iniciativa, adaptabilidad
  • Confianza en uno mismo, empatía, capacidad de desarrollo de las demás personas

En otras palabras, se dice que la canalización de las emociones y las conductas, son fundamentales para el desarrollo de las organizaciones y los objetivos planteados. Por ejemplo, entre las emociones más frecuentes en el trabajo podemos encontrar la satisfacción, el entusiasmo, la confianza… pero también el enojo, la decepción, la frustración… ambas emociones que surgen como reacción ante hechos externos o internos y que, por sí solas no son ni positivas ni negativas para la empresa. Que estas emociones lleguen a ser beneficiosas o perjudiciales dependerá de la inteligencia emocional de los trabajadores y de cómo estas emociones sean gestionadas:

  • Contar con un adecuado desarrollo de la Inteligencia Emocional permite optimizar el desempeño laboral, la comunicación y/o un buen trabajo en equipo.
  • Permite reducir y, hasta prevenir, el nivel de conflicto mediante la apertura de la comunicación dentro de un ambiente donde las ideas y las emociones son válidas.
  • Desarrollar la inteligencia emocional permitirá descubrir líderes internos y optimizar las habilidades de liderazgo en los puestos directivos.
  • Se favorece una mayor adaptación en los procesos de cambio ya que se sabrá manejar el miedo y la incertidumbre.
  • Reducir los abandonos de puestos de trabajo por no sentirse apreciado, valorado profesionalmente y como persona. Por su parte, utilizar la inteligencia emocional para aumentar la autoestima personal por encima de las experiencias laborales, ya sean positivas o negativas, y esto se traducirá en un incremento en la satisfacción personal y el rendimiento en general.

“Es fundamental crear un nivel de confianza, autoconocimiento y potenciar el nivel de conciencia en las personas para que pueda mejorar el desarrollo de la inteligencia emocional dentro de la empresa” – Carolina Montalto

Con base a este y el artículo anterior, ¿que sería diferente para las interacciones en su organización si usted estimado lector y su equipo, avanzara más en su Inteligencia emocional?

Concluyendo, se hace énfasis en que la inteligencia emocional desempeña un papel fundamental en el ámbito del trabajo y en el éxito de una organización y no menos importante, contribuye a que las personas que las componen desarrollen experiencias de liderazgo retadoras, gratificantes y de aprendizaje.

APLICACIÓN

  • Casos Liderazgo e Inteligencia emocional
  • Modelo Liderazgo consciente en la Inteligencia Emocional
  • Buenas prácticas para el desarrollo de la Inteligencia Emocional
  • Coaching al servicio de la Inteligencia Emocional

Contenido exclusivo para MASSNEGOCIOS Diario Online

Fuente:

 Carolina Montalto, Argentina

 Conscious Business Coach & Mentor / Professional Speaker / Digital Entrepreneur

 Sandra Willman Carvajal, Colombia

  • Executive and Team Coach & Mentor Coach ICF – PCC / Conscious Business Coach
  • [email protected]

[i]  GOLEMAN DANIEL (1999), Inteligencia Emocional en la empresa. Edición Vergara.

[ii] Laurence J. Peter y Raymond Hull. El Principio de Peter. Barcelona. Editorial Tribunal de Plaza & Janés. Sociología. Agosto 1992, octava edición.

 

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