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¿Qué hace difícil a algunas personas avanzar en Inteligencia Emocional?

¿Qué hace difícil a algunas personas avanzar en Inteligencia Emocional?

En el artículo anterior [https://massnegocios.com/cual-es-el-valor-anadido-que-brinda-la-inteligencia-emocional-a-las-organizaciones/] se daba respuesta acerca de ¿Cuál es el valor añadido que brinda la Inteligencia Emocional a las organizaciones?, donde se dijo que la respuesta viene ligada a que el éxito de las organizaciones pasa por gestionar las propias emociones y acompañar de manera efectiva las de los demás. Además, una relación de influencia que es la base del liderazgo pasa por tener la capacidad de gestionar los desafíos técnicos, en la misma medida de los desafíos adaptativos, que son con los que se relaciona la Inteligencia emocional.

También se dijo que la canalización de las emociones y las conductas, son fundamentales para el desarrollo de las organizaciones y los objetivos planteados. Si embargo, la interrogante que surge con esto es la siguiente: ¿Qué hace difícil para algunas personas avanzar en la inteligencia emocional?

Por muchos años la educación ha estado centrada en educar la mente, la razón. De hecho, Hace algunas décadas atrás solo se tomaba como referencia el cociente o coeficiente intelectual (CI) de una persona para pronosticar su éxito. A su vez, esta especie de boom del Coeficiente Intelectual llevaba consigo el auge de las pruebas de inteligencia, aplicado en escuelas, como proceso de admisión y en numerosas ocasiones como una prueba más en el proceso de selección para un puesto de trabajo.

Pero a diferencia de esto, cada vez son más los expertos que señalan que en el desempeño de un puesto de trabajo el Coeficiente Intelectual no lo es todo, de hecho, afecta mucho menos de lo que se creía. Son numerosos los investigadores que han concluido que el Coeficiente Intelectual repercute tan sólo un 20% en el éxito personal y profesional, mientras que la Inteligencia Emocional sorprende en los estudios, ya que marca que comprende el 80% restante, respecto de esto se iniciaron reflexiones desde 1973, cuando Mclelland[1] confronta la predicción real del IQ y que a la fecha de hoy se fortalecen aún más.

No da sorpresa el poder observar y conocer cuántas personas existen con un elevado coeficiente intelectual y sin embargo, pocas habilidades comunicativas, sociales y competencias personales.

“El éxito y el bienestar de la vida depende mucho de la conexión con los demás y de la propia autoconfianza, en donde la Inteligencia Emocional es la que debe crecer en nosotros como motor de felicidad y éxito” – Carolina Montalto

La diferencia entre ambos conceptos se basa en que la inteligencia cognitiva, es lo que mide cuánto la persona ha aprendido y la inteligencia emocional da la pauta de saber cómo se relacionan unos con otros, cuánto una persona se conoce a sí misma y cómo maneja sus emociones. Hoy en día no se puede dejar a un lado la importancia que tiene la capacidad de poder comunicarse de manera efectiva con el entorno. Si las personas son capaces de aprender a cultivar estas dos clases de inteligencia, tienen la posibilidad de ser más exitosos, tanto a nivel personal como profesional. Para esto es importante no solo preocuparse por los resultados que pueden arrojar ciertas pruebas, sino también en que se descubra sus tendencias de personalidad e intereses y como los conecta con el medio en el que se relaciona; para así poder canalizar de mejor manera la vida.

Comenzando a dar respuesta a el interrogante que trae como referencia este artículo, una de las posibles respuestas  está relacionada con la crianza y/o educación, respecto de esto, conlleva a que en pocos escenarios es frecuente que padres frente a la educación de los hijos, le den igual valor a enseñar a montar en bicicleta, comer con cubiertos y aprender a escribir, tanto como a la capacidad de autocontrolar la ira, conectar con la emoción del otro, reflexionar antes de actuar, saber si estamos tristes y por qué. La experiencia escuchando universitarios y ejecutivos, muestra que las personas no fueron educadas en su infancia en desarrollar su inteligencia emocional. Una evidencia de ello en el momento actual es que las personas temen salir o abandonar su zona conocida o zona de confort, ya que se sienten inseguros, o no cuentan con las herramientas emocionales para afrontar nuevos desafíos.

Sumado a lo anterior, la consciencia en las aulas educativas es reciente respecto a su responsabilidad para fortalecer la IE, En 1993, un pequeño grupo de investigadores, pedagogos, filántropos bajo el liderazgo de Daniel Goleman, Eileen Rockefeller Growald y otros fundaron CASEL (Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning). En CASEL comenzaron a utilizar la frase “aprendizaje social y emocional” para describir la enseñanza sistemática de las competencias sociales y emocionales en el contexto escolar. Los programas SEL (aprendizaje social y emocional) ven al ser humano integral y existen varias investigaciones que documentan el impacto positivo de estos programas, conmejores aptitudes, actitud y comportamiento social y a su vez, han experimentado menos problemas conductuales. [2]

Sumado a lo anterior, en el relato de muchos ejecutivos en su crecimiento como líderes,  muestra que se asocia a escaladas organizacionales, soportadas en su efectividad y productividad individual, cuando reciben la propuesta de liderar, en ese momento no ven el tiempo para un no, para formarse como líderes  o para programar con mayor cautela su plan de carrera, aceptan y avanzan cuando para muchos el costo no es sólo no haber aprendido a gerenciar sus emociones, si no que deben acompañar a otros  a que lo hagan con pocos herramientas para lograrlo.

Otra de las razones por lo que para algunas personas es más difícil avanzar en su IE, está asociada a los pocos escenarios de retroalimentación que se permiten recibir, cuando del autoconocimiento se trata, muchas cosas suman, ayudan las herramientas de diagnóstico de personalidad, los mecanismos de evaluación de liderazgo como 360, 180 y demás que muestren miradas adicionales, conversaciones uno a uno en contextos de honestidad, respeto y desafío entre otros más.

“Para avanzar en el autoconocimiento y la autoconsciencia, se necesita de la voluntad y de la disciplina, para buscar y recibir información del exterior, redes de apoyo que sean una extensión de la propia mirada personal y que puedan ampliar la perspectiva de liderazgo para así avanzar con mayor certeza en las interacciones y relaciones” – Sandra Willman

Estas conversaciones con cuota de humildad y con actitud de aprendiz pueden sumar a entender al líder, los costos que están teniendo y las posibles ganancias si avanzan en la competencia, ganancias que se verán reflejadas no sólo en el contexto laboral si no toda la esfera relacional del individuo.

Es de suma importancia entonces, que se comience a brindar una educación emocional sana, ya que así las personas tendrán mayor autoestima y más confianza en sí mismas, en sus posibilidades y en sus capacidades. Pero también serán capaces de tejer vínculos con otras personas de manera satisfactoria; respetando y reconociendo las emociones y necesidades de los demás desde la empatía.

“Desarrollar nuestra inteligencia emocional no es algo complicado, solo se necesita tener la voluntad de hacerlo ya que siempre hemos tenido el potencial” – Carolina Montalto

No es tarde si como lector deseas comenzar a desarrollar o potenciar tu inteligencia emocional. De hecho, se mencionan a continuación una serie de beneficios que podrás adquirir:

  • Favorece el equilibrio emocional
  • Propicia el bienestar físico
  • Fomenta la motivación por el cambio, el entusiasmo
  • Desarrolla la autoestima
  • Favorece una actitud positiva ante la vida
  • Enseña el manejo adecuado de las dificultades que inevitablemente surgen en la vida
  • Permite un mejor desarrollo de las relaciones personales profesionales
  • Mejora el rendimiento laboral

El objetivo es tener las emociones apropiadas a las circunstancias. Hay una frase de que resume perfectamente esta idea:

“Cualquier persona puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.” – Aristóteles

APLICACIÓN

  • Casos Liderazgo e Inteligencia emocional
  • Modelo Liderazgo consciente en la Inteligencia Emocional
  • Buenas prácticas para el desarrollo de la Inteligencia Emocional
  • Coaching al servicio de la Inteligencia Emocional

Fuente:

Carolina Montalto, Argentina

  • Conscious Business Master Coach & Mentor / Professional Speaker / Digital Entrepreneur
  • [email protected]

Sandra Willman Carvajal, Colombia

  • Executive and Team Coach & Mentor Coach ICF – PCC / Conscious Business Coach
  • [email protected]

[1] McCLELLAND DAVID C. Testing for Competence Rather Than for “Intelligence”. Harvard University. AMERICAN PSYCHOLOGIST. January 1973.

[2] Universidad de Valencia, Inteligencia emocional aplicada. Módulo 7.

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